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sábado, abril 04, 2009

Reseña de espectáculo: Raks Sharki Night.

En algunas actuaciones en Sevilla, hemos bromeado: "la próxima, en el Lope de Vega". He conocido a alguna bailarina veterana que decía que no actuaba en teterías porque se negaba a cambiarse rodeada de las cajas de las coca-colas, sin espejo ni privacidad. No le faltaba razón.

Visto esto, parece que nos estamos haciendo mayores. Creo que se pueden sacar algunas conclusiones de lo que vi ayer. Raks Sharki Night se organizó en una sala preciosa, modelo anfiteatro. No hubo el menor problema de luz ni sonido. 900 plazas, de las que se llenaron unos dos tercios, quizá más. Es decir: fuera de Madrid, lo más que puede conseguir la danza oriental en España parece que es llenar con 700 personas un teatro municipal. No es poco. Organizativamente, lo más que podemos hacer es coordinar a unas cinco compañías profesionales compuestas por bailarinas que en su mayor parte se dedican a esto a tiempo parcial, aunque no lo delata la calidad de su baile. Somos capaces de crear estilos propios, y de bailar a la perfección los estilos egipcios y americanos. La aficionada media es también bailarina a tiempo parcial, y la atraen fácilmente las novedades. Apenas hay público que no baile, y esto se nota porque en general los momentos que arrancan muchos aplausos son los de gran dificultad técnica aunque no sean estéticamente espectaculares. Por ejemplo, algunos giros.

El espectáculo contó con unos 20 números de baile, a cargo de la Compañía Ashira (cinco bailarinas dirigidas por Carolina Prior), Compañía Hayati (cinco bailarinas dirigidas por Helena Rull), Compañía Mabruk (cinco bailarinas dirigidas por Esalim), Helena la tribalera de Vélez-Málaga; y la compañía de Mistri, que no se anunció como tal, sino como Mistri sola; este fue probablemente el único fallo de toda la organización, aunque a lo mejor lo que pasa es que la compañía de Mistri no tiene nombre.

En lugar de comentar los números, comentaré las compañías. Ya he hablado aquí de Mabruk, Hayati y Helena Tribal..

La compañía Ashira presenta (aquí y en otras ocasiones) números pensados para grupo en los que no suele haber interacción entre las bailarinas. Es decir, las bailarinas no hacen casi nada que no se pudiera hacer en un solo, si nos centramos estrictamente en la forma, en los pasos sin más. Sin embargo, se nota perfectamente que son números concebidos para grupo porque juegan con la composición de figuras, con las entradas y salidas dentro del mismo número, y con el buen rollo que se palpa entre ellas. Aparte de que la sonrisa de Rocío da para llenar este escenario y otros tres. Bailan un estilo muy "cabaret americano", muy Bellydance Superstars si lo queréis ver así. El estilo es propio y original pero si te dicen que Carolina considera a Munique Neith su maestra, no te sorprendes.

La compañía Hayati baila, más o menos, un estilo más mediterráneo, que se ve mucho más en los solos de Helena Rull que en sus coreografías de grupo. En los cuatro meses que han pasado desde que las vi, parecen haber limpiado más aún su estilo y haber aumentado el nivel de dificultad de algunas de las coreografías. Es notable ver una progresión en unas bailarinas que eran buenas profesionales ya de antes. El solo de velitas de Manuela Caballero es probablemente una de las mejores coreografías-con-elemento que recuerdo haber visto, o de las mejores piezas de corte intimista, con el permiso de Salma.

La compañía Mabruk tiene un estilo también más mediterráneo que cabaret-americano, y es la que más recurre a los momentos de interacción coreografiada, com momentos en los que parece que las bailarinas bailan para el grupo además de para el público, con pequeños toques de humor y con figuras muy planeadas. A Esalim se le nota esta vena humorística también en sus solos. Si entendí bien, Mabruk es la única compañía sin más solista que su líder.

Algunos momentos estelares fueron:

-La entrada. Con música oriental, el cuerpo de baile de las tres compañías orientales dieron apoyo bailando con velo a breves solos introductorios de todas las bailarinas principales excepto Mistri. Muy bonito, muy espectacular, y con un ritmo impecable. Parece mentira que las dieciséis personas que pasaron por el escenario vivan en cuatro ciudades diferentes.

- La improvisación de bastón de Helena Rull, como es habitual en ella.

-Algunos de los trajas más bonitos y que mejor expresaban el sentimiento del baile fueron el de las velitas de Manuela, un bedlah azul lavanda; el bedlah de falda de volantes color coral con sujetadores dorados de la compañía Ashira; el bedlah burdeos de Esalim (muy original, y eso que a mí no me gustan las faldas de colgajitos), el traje de baladi de Esalim; los trajes rojo y negro de Hayati para el número de alas. Es este último, Helena llevaba un traje rojo y alas negras, y dos de sus bailarinas llevaban trajes rojo y negro sin alas.

-La técnica de suelo de todas las bailarinas que bailaron en suelo (recuerdo a Manuela, Esalim y Helena Tribal). Elegante, llamativa y sin exageraciones.

-La combinación de expresividad y dificultad de los números de Bollywood.

-La fusión de elementos reconocibles en las coreografías de Helena Tribal, sin alardes técnicos raros. Su capacidad para bailar una fusión tribal expresiva y personal.

Algunas cosas que no fueron del todo de mi gusto fueron:
- Que hasta donde se ve, todas bailen descalzas. Desentona con los trajes.
- El pelo en la cara. Se supone que la expresividad de la bailarina es importante, no? Entonces, ¿por qué salir a escena con la cara completamente tapada de pelo? Además, esto conecta con la falta de zapatos. Una bailarina con un traje impresionante, joyas, maquillaje dramático, pero descalza y con el pelo al aire, parece a medio arreglar. Este efecto no se daba, por ejemplo, en la compañía de Mistri, a pesar de que bailaban descalzas, porque sí llevaban el pelo arreglado.
- Comparada con las coreografías, Helena Tribal se veía algo insegura en la entrada y en la salida improvisadas. Más que insegura, incómoda.
-La fusión flamenca de María del Mar Clavijo (Hayati) me gustó por partes pero no en conjunto. Me explico: baila muy bien, se nota que sabe mucho de flamenco, introduce taconeado y queda muy bien combinado con la parte oriental, pero la coreografía me pareció un poco "efecto catálogo": Entrada sin velo. Baile con velo. Taconeo. Taconeo sentada en una silla. Baile con mantón. Sobraba algo, el baile en la silla o el velo o... no sé. Faltaba coherencia, estaba intentando decir demasiadas cosas a la vez. Se nota un montón que tiene recursos y expresividad para impresionar con menos.
-El número de despedida, con la canción "Deewangi" de Om Shanti Om, se notaba menos organizado que la entrada. Las bailarinas parecían no tener claro a quién le tocaba salir al centro del corro, o no estar a gusto bailando Bollywood, o algo así.

De este espectáculo va a salir un DVD que me parece que va a ser una compra buenísima cuando se edite. Seguiremos informando.