Nelde Isil fueron las estrellas invitadas de la gala Sonrisas de las Bailarinas del Agua. Su nombre significa "tres lunas" en élfico, el idioma inventado de los elfos en las obras de Tolkien. Los nombres definen a un grupo y lo pueden encasillar; por ejemplo, los nombres en inglés suelen identificarse con el tribal, tanto fusión como clásico, y quedaría un poco rara una bailarina con nombre artístico turco bailando estilos libaneses. Un nombre en una lengua inventada que no tiene nada que ver con la danza oriental sugiere un grupo abierto a muchas opciones diferentes.
Este grupo presentó dos coreografías: un solo de percusión con detalles humorísticos, y una danza con velo y velas que incorporaba solos de cada bailarina.
Fue una muestra pequeñita, pero me parecieron elegantes, expresivas y muy creativas. Tienen un registro expresivo my amplio y su manera de incorporar los mini-solos a las coreografías es la más original que he visto nunca. No os la cuento, para que vayáis a verlas. Espero que tengan más actuaciones pronto.
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martes, abril 20, 2010
Reseña de espectáculo: Sonrisas
Este fin de semana, estuvimos en el cuarto-y-de-momento-último espectáculo de las Bailarinas del Agua, que le dan al botón de pausa por motivos profesionales. Y es que este es un grupo con dos condiciones: la primera, que las tres bailarinas tienen carreras profesionales muy vocacionales que no quieren ni pueden dejar por el baile. Y la segunda, que antes de ser un grupo artístico, eran amigas. Y ya sabemos los problemas de mezclar trabajo con amor o con amistad; unas Bailarinas del Agua con nuevas componentes me imagino que no sería lo mismo.
El sábado pudimos ver a tres excelentes bailarinas haciendo lo que llevan mostrándonos todos estos años.
El uso de elementos. Vimos un poco de todo, menos que otras veces quizá. Doble velo, sable, alas, los fantásticos crótalos de Ayana, doble bastón. El doble velo, primera coreografía de la noche, resultó un poco frío (o que yo les cojo manía a los números de entrada) y con algunos errores que mostraban lo precipitado del montaje. Los demás, en cambio, fueron mucho mejores. Como otras veces, el sable se usa para escenificar una lucha, algo que queda muy bien. Que es un arma, no una especie de bastón bonito.
Las fusiones "raras", con una coreografía de fusión medieval y otra de baile latino. La primera recordaba a la visión que de la danza oriental podríamos ver en cualquier película de Hollywood: un número sencillo y divertido. El segundo, con la colaboración de Nono, estaba más en el lado de los bailes de salón que en la danza oriental. Tanto Salma como Nono me dajeron de piedra con su arte para bailar. ¿habrá baile por el que no tenga curiosidad esta chica tan inquieta?
El humor. Todos los bailes tenían su punto de expresión humorística, como siempre, pero el baile específicamente cómico de esta ocasión era una versión de la escena inicial de "2001: Odisea del Espacio". Sí. Solo de percusión en la Edad de Piedra. Había que verlo.
El estilo particular de la casa. No faltaron, como siempre, los pasos de gran dificultad, y la sensación de que no se sabe si están bailando coreografías o improvisaciones, especialmente en los solos.
Resumiendo, nos dieron un espectáculo con la calidad acostumbrada a pesar de que su organización fue un poco precipitada por esos motivos que decía al principio. Han sido cinco años espléndidos. Y que nos quiten lo bailao.
El sábado pudimos ver a tres excelentes bailarinas haciendo lo que llevan mostrándonos todos estos años.
El uso de elementos. Vimos un poco de todo, menos que otras veces quizá. Doble velo, sable, alas, los fantásticos crótalos de Ayana, doble bastón. El doble velo, primera coreografía de la noche, resultó un poco frío (o que yo les cojo manía a los números de entrada) y con algunos errores que mostraban lo precipitado del montaje. Los demás, en cambio, fueron mucho mejores. Como otras veces, el sable se usa para escenificar una lucha, algo que queda muy bien. Que es un arma, no una especie de bastón bonito.
Las fusiones "raras", con una coreografía de fusión medieval y otra de baile latino. La primera recordaba a la visión que de la danza oriental podríamos ver en cualquier película de Hollywood: un número sencillo y divertido. El segundo, con la colaboración de Nono, estaba más en el lado de los bailes de salón que en la danza oriental. Tanto Salma como Nono me dajeron de piedra con su arte para bailar. ¿habrá baile por el que no tenga curiosidad esta chica tan inquieta?
El humor. Todos los bailes tenían su punto de expresión humorística, como siempre, pero el baile específicamente cómico de esta ocasión era una versión de la escena inicial de "2001: Odisea del Espacio". Sí. Solo de percusión en la Edad de Piedra. Había que verlo.
El estilo particular de la casa. No faltaron, como siempre, los pasos de gran dificultad, y la sensación de que no se sabe si están bailando coreografías o improvisaciones, especialmente en los solos.
Resumiendo, nos dieron un espectáculo con la calidad acostumbrada a pesar de que su organización fue un poco precipitada por esos motivos que decía al principio. Han sido cinco años espléndidos. Y que nos quiten lo bailao.
lunes, noviembre 30, 2009
Reseña de espectáculo: Festival Isbilia
Este fin de semana tuvo lugar el segundo festival de danza oriental que han disfrutado las sevillanas en poco tiempo: el primero fue de danza tribal, y no pude asistir, y el segundo ha sido más variado, y pude escaparme a ver por lo menos la gala. Se nota que la ciudad da para esto y para más. Y quizá el próximo paso sea acercarse un pelín más al modelo americano para estas cosas, a saber: variedad de vendedoras en el evento, y dos galas, una de asistentes y otra de profesoras.
La verdad, si tengo que decir toda la verdad, es que desde que vi el espectáculo Raks Sharki Night me he vuelto exigente con el nivel organizativo y la calidad de las galas profesionales. Quienes hayan visto los dos espectáculos espero que estén de acuerdo en que el nivel de profesionalidad tanto de las organizadoras como de las bailarinas era parecido, y creo que podemos aspirar a que no baje de ahí. Es decir: que podemos mantenernos en salas limpias, con un escenario bien montado, bien iluminadas y acondicionadas, en las que quepan cómodamente sentadas por lo menos 200 personas. La luz y el sonido las llevan personas que saben dónde están los botones y que han visto el ensayo así que no va a haber errores muy graves o muy tontos. Las bailarinas son todas como mínimo semiprofesionales y todo lo que nos muestren va a ser, como mínimo, correcto. Música en vivo no es mucho pedir, como tampoco lo es la puntualidad, y que haya algo que cubra los tiempos muertos provocados por los cambios de vestuario.
De este detalle no tengo información, pero lo asumo: todas las bailarinas cobran por bailar. Todas. No se utiliza a alumnas como teloneras.
Todas estas son cosas que podemos dar por supuestas en Sevilla de ahora en adelante. Me encantará seguir asistiendo a galas de alumnas de las de andar por casa, las adoro. Pero está definitivamente clara la diferencia entre un show "de verdad" y una gala de alumnas.
Bien, yendo a la ocasión. Disfrutamos con los bailes de: Aljaradanza y solistas, Beatriz Crespo y sus músicos de Salamat, Esalim y su compañía Mabruk, Carolina Prior y Ashira, Zuel, Mistri, Helena y sus Duendes de Oriente, Samah, las Bailarinas del Agua, Lili, y Raqs al Hilal. Si cuento bien, once compañías y solistas sin contar con las solistas que pertenecen a una compañía. Provenían de Sevilla, Málaga, Córdoba, Cádiz, y bueno, Mistri por lo que veo parece que es de todas partes!
La introducción de Aljaradanza y un número de una de sus solistas consistieron en representaciones de aspectos domésticos o de violencia de género. En primer lugar, vimos a las aljaradanzarinas escenificar escenas domésticas con pasos de baile, alternando distintas emociones en función de la música. Ese número me gustó mucho más que el otro, en el que un hombre con zancos y caracterizado como un estereotípico árabe manipulaba a una bailarina como si fuera una marioneta. No sé, me pareció demasiado simple, y si voy a ver algo desagradable prefiero que me avisen antes.
Mistri presentó dos piezas; pocas bailarinas lo hicieron. La primera era más clásica y la segunda más bhangra/funky. La verdad es que impresiona verla actuar en directo por la enorme cantidad de ropa que lleva, mucha más de la que vemos en las películas de Bollywood. ¡Eso tiene que pesar!
Mistri baila de una manera muy expresiva, realmente como una actriz de cine musical. Me encanta la delicadeza con la que ejecuta los movimientos más difíciles, no convirtiéndolos en el centro de atención. Es sencillamente bonito, algo que a veces se nos olvida.
Beatriz Crespo nos dejó al Habibi, a mí y a todo el público de piedra. Para empezar, llevaba música en directo, un grupo de tres músicos excelente. Tocaban música árabe al estilo de, por ejemplo, Caravasar. El primer número de Beatriz era de fusión clásico hindú-oriental. Como suena. Con sus mudras de las manos y todo, una cosa con un grado de control + expresividad = Nia al borde de echarse a llorar. Nos quedó la curiosidad de si los gestos claramente expresivos, como "me alejo con cara de susto", "me miro en un espejo y me arreglo", eran una narración o sólo eran pequeños detalles salpicados.
La segunda pieza de Beatriz, con crótalos y juegos con los músicos, era más oriental que la primera pero mantenía el toque hindú y añadía algunos elementos extra, como giro derviche, una de sus especialidades. Sinceramente, hay pocas bailarinas solistas a las que me apetecería ver dos horas seguidas, y Beatriz es una de ellas.
Más cosas: siempre es un placer ver a Esalim y Mabruck, no sé cuántas veces las he visto ya este año, ¿tres? y tengo la sensación de que el número baladi de Esalim no está ni coreografiado. Son muy divertidas: ¿quién más se atreve a jugar a las palmitas en mitad de una coreo? Tendré que perseguirlas por ahí para vere si las veo bailar más de una cancioncita suelta.
De Zuel os puedo decir dos cosas que no haya dicho veinte veces: que está bailando en un estilo ligeramente más contemporáneo (bien) y que está más delgado (mal). Zuel, cariño, a la próxima actuación te llevo una caja de mantecados.
Me enteré tarde de que participaba, y además con un taller, Helena la tribalera malagueña, ésa de la que el Habibi me deja que esté un poquito enamorada. Y no me enteré, y no fui al taller. Buaaaaaahhhhhhh. En fin. Helena bailó un número demasiado corto, de fusión extremo oriente / tribal (oooohhhhh) y luego interpretó con su compañía Duendes de Oriente una coreografía con abanicos en las que hacían distintas figuras como flores, olas, dragones, etc. El grupo parecía de nivel tirando a intermedio-no profesional pero había bailarinas de todas las formas y tamaños, algo que como he dicho en otra ocasión, me encanta. Al Habibi también. Otro día os pongo su reseña.
Hacía unos mil años que no veía a Samah. Su número puso a público de pie, fue muy alegre, y como he dicho antes de Mistri, muy bonito. La verdad es que las bailarinas que practican estilos clásicos, coquetos, sin muchos alardes innecesarios, no están los suficientemente valoradas.
No puedo decir mucho que no haya dicho ya de las Bailarinas del Agua (crótalos), Ashira (también crótalos) y Carolina Prior (sable). Todas has sido mis maestras, y lo seguirán siendo, y seguiré haciendo kilómetros para que me cuenten cosas.
Nayla interpretó una coreografía con shamadan tan espectacular como requiere un accesorio tan extraordinario. La última Aljaradanza con solo, Hala, fue la única particpante de la gala que consiguió palmas sin pedirlas. Ole tú, tu shimmy, tus sonrisas y tu nena que nos alegra desde el calendario de Ana Bella este mes tan triste.
Y si de Lili digo que baila cada vez mejor va a sonar a que hace tres años me gustaba menos, y no es eso, pero como no lo puedo decir de otra manera, pues lo digo. Lili baila cada vez mejor.
Finalmente, las Raqs Al Hilal trajeron un montaje que supongo que sólo puede calificarse de tribalesque. Siempre ha sido un punto fuerte de este grupo la creación de montajes musicales complejos en una sola coreografía, y ese fue para mí esta vez el problema de su actuación. Era como el Postre de la Casa, con tres bolas de helado, y fruta, y caramelo, nata, chocolate y guindas. Un exceso. Creo recordar cinco canciones diferentes utilizadas durante unos pocos compases antes de la traca final, el Smooth Criminal de Michael Jackson en versión tribalera. Las seis ideas que nos soltaron eran todas geniales, pero no me convenció el efecto acumulativo.
Espero que este festival tenga muchas más ediciones, porque desde luego esta primera me ha dejado con ganas de repetir.
La verdad, si tengo que decir toda la verdad, es que desde que vi el espectáculo Raks Sharki Night me he vuelto exigente con el nivel organizativo y la calidad de las galas profesionales. Quienes hayan visto los dos espectáculos espero que estén de acuerdo en que el nivel de profesionalidad tanto de las organizadoras como de las bailarinas era parecido, y creo que podemos aspirar a que no baje de ahí. Es decir: que podemos mantenernos en salas limpias, con un escenario bien montado, bien iluminadas y acondicionadas, en las que quepan cómodamente sentadas por lo menos 200 personas. La luz y el sonido las llevan personas que saben dónde están los botones y que han visto el ensayo así que no va a haber errores muy graves o muy tontos. Las bailarinas son todas como mínimo semiprofesionales y todo lo que nos muestren va a ser, como mínimo, correcto. Música en vivo no es mucho pedir, como tampoco lo es la puntualidad, y que haya algo que cubra los tiempos muertos provocados por los cambios de vestuario.
De este detalle no tengo información, pero lo asumo: todas las bailarinas cobran por bailar. Todas. No se utiliza a alumnas como teloneras.
Todas estas son cosas que podemos dar por supuestas en Sevilla de ahora en adelante. Me encantará seguir asistiendo a galas de alumnas de las de andar por casa, las adoro. Pero está definitivamente clara la diferencia entre un show "de verdad" y una gala de alumnas.
Bien, yendo a la ocasión. Disfrutamos con los bailes de: Aljaradanza y solistas, Beatriz Crespo y sus músicos de Salamat, Esalim y su compañía Mabruk, Carolina Prior y Ashira, Zuel, Mistri, Helena y sus Duendes de Oriente, Samah, las Bailarinas del Agua, Lili, y Raqs al Hilal. Si cuento bien, once compañías y solistas sin contar con las solistas que pertenecen a una compañía. Provenían de Sevilla, Málaga, Córdoba, Cádiz, y bueno, Mistri por lo que veo parece que es de todas partes!
La introducción de Aljaradanza y un número de una de sus solistas consistieron en representaciones de aspectos domésticos o de violencia de género. En primer lugar, vimos a las aljaradanzarinas escenificar escenas domésticas con pasos de baile, alternando distintas emociones en función de la música. Ese número me gustó mucho más que el otro, en el que un hombre con zancos y caracterizado como un estereotípico árabe manipulaba a una bailarina como si fuera una marioneta. No sé, me pareció demasiado simple, y si voy a ver algo desagradable prefiero que me avisen antes.
Mistri presentó dos piezas; pocas bailarinas lo hicieron. La primera era más clásica y la segunda más bhangra/funky. La verdad es que impresiona verla actuar en directo por la enorme cantidad de ropa que lleva, mucha más de la que vemos en las películas de Bollywood. ¡Eso tiene que pesar!
Mistri baila de una manera muy expresiva, realmente como una actriz de cine musical. Me encanta la delicadeza con la que ejecuta los movimientos más difíciles, no convirtiéndolos en el centro de atención. Es sencillamente bonito, algo que a veces se nos olvida.
Beatriz Crespo nos dejó al Habibi, a mí y a todo el público de piedra. Para empezar, llevaba música en directo, un grupo de tres músicos excelente. Tocaban música árabe al estilo de, por ejemplo, Caravasar. El primer número de Beatriz era de fusión clásico hindú-oriental. Como suena. Con sus mudras de las manos y todo, una cosa con un grado de control + expresividad = Nia al borde de echarse a llorar. Nos quedó la curiosidad de si los gestos claramente expresivos, como "me alejo con cara de susto", "me miro en un espejo y me arreglo", eran una narración o sólo eran pequeños detalles salpicados.
La segunda pieza de Beatriz, con crótalos y juegos con los músicos, era más oriental que la primera pero mantenía el toque hindú y añadía algunos elementos extra, como giro derviche, una de sus especialidades. Sinceramente, hay pocas bailarinas solistas a las que me apetecería ver dos horas seguidas, y Beatriz es una de ellas.
Más cosas: siempre es un placer ver a Esalim y Mabruck, no sé cuántas veces las he visto ya este año, ¿tres? y tengo la sensación de que el número baladi de Esalim no está ni coreografiado. Son muy divertidas: ¿quién más se atreve a jugar a las palmitas en mitad de una coreo? Tendré que perseguirlas por ahí para vere si las veo bailar más de una cancioncita suelta.
De Zuel os puedo decir dos cosas que no haya dicho veinte veces: que está bailando en un estilo ligeramente más contemporáneo (bien) y que está más delgado (mal). Zuel, cariño, a la próxima actuación te llevo una caja de mantecados.
Me enteré tarde de que participaba, y además con un taller, Helena la tribalera malagueña, ésa de la que el Habibi me deja que esté un poquito enamorada. Y no me enteré, y no fui al taller. Buaaaaaahhhhhhh. En fin. Helena bailó un número demasiado corto, de fusión extremo oriente / tribal (oooohhhhh) y luego interpretó con su compañía Duendes de Oriente una coreografía con abanicos en las que hacían distintas figuras como flores, olas, dragones, etc. El grupo parecía de nivel tirando a intermedio-no profesional pero había bailarinas de todas las formas y tamaños, algo que como he dicho en otra ocasión, me encanta. Al Habibi también. Otro día os pongo su reseña.
Hacía unos mil años que no veía a Samah. Su número puso a público de pie, fue muy alegre, y como he dicho antes de Mistri, muy bonito. La verdad es que las bailarinas que practican estilos clásicos, coquetos, sin muchos alardes innecesarios, no están los suficientemente valoradas.
No puedo decir mucho que no haya dicho ya de las Bailarinas del Agua (crótalos), Ashira (también crótalos) y Carolina Prior (sable). Todas has sido mis maestras, y lo seguirán siendo, y seguiré haciendo kilómetros para que me cuenten cosas.
Nayla interpretó una coreografía con shamadan tan espectacular como requiere un accesorio tan extraordinario. La última Aljaradanza con solo, Hala, fue la única particpante de la gala que consiguió palmas sin pedirlas. Ole tú, tu shimmy, tus sonrisas y tu nena que nos alegra desde el calendario de Ana Bella este mes tan triste.
Y si de Lili digo que baila cada vez mejor va a sonar a que hace tres años me gustaba menos, y no es eso, pero como no lo puedo decir de otra manera, pues lo digo. Lili baila cada vez mejor.
Finalmente, las Raqs Al Hilal trajeron un montaje que supongo que sólo puede calificarse de tribalesque. Siempre ha sido un punto fuerte de este grupo la creación de montajes musicales complejos en una sola coreografía, y ese fue para mí esta vez el problema de su actuación. Era como el Postre de la Casa, con tres bolas de helado, y fruta, y caramelo, nata, chocolate y guindas. Un exceso. Creo recordar cinco canciones diferentes utilizadas durante unos pocos compases antes de la traca final, el Smooth Criminal de Michael Jackson en versión tribalera. Las seis ideas que nos soltaron eran todas geniales, pero no me convenció el efecto acumulativo.
Espero que este festival tenga muchas más ediciones, porque desde luego esta primera me ha dejado con ganas de repetir.
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viernes, noviembre 27, 2009
Gala contra la Violencia de Género
El sábado, si nada lo impide, voy a la Gala en Sevilla. ¿Quién más se apunta?
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sábado, mayo 30, 2009
Necesito ayuda urgentemente
Esto es urgente pero de verdad.
Necesito recomendaciones de canciones buenas para principiantes, es decir, lo más pachangueras posibles, con la letra en francés. Tengo Aicha, Ne M'en Voulez Pas, Mon Ami la Rose, y una versión de Ne Me Quitte Pas. No me convence ninguna. Básicamente, lo que necesito es algo tan hortera como Hakim pero en francés. Y cuando más corto mejor.
¡¡¡¡¡Socorro!!!!!
Necesito recomendaciones de canciones buenas para principiantes, es decir, lo más pachangueras posibles, con la letra en francés. Tengo Aicha, Ne M'en Voulez Pas, Mon Ami la Rose, y una versión de Ne Me Quitte Pas. No me convence ninguna. Básicamente, lo que necesito es algo tan hortera como Hakim pero en francés. Y cuando más corto mejor.
¡¡¡¡¡Socorro!!!!!
lunes, mayo 11, 2009
Agendas
He intentado hacer un post agenda como experimento, y me ha servido para sacar algunas conclusiones. Para empezar, que me cogería aproximadamente una tarde entera al mes, quizá dos o tres tardes, tener la agenda al día, si me limitara a convertir en un solo post ordenado cronológicamente todos los emails que me llegan sobre eventos orientales.
Además, está claro que hay un intensivo o actuaciones con entrada de pago todos o casi todos los fines de semana en Sevilla, Madrid, Barcelona y Cádiz, o en sus alrededores. Nos estamos haciendo mayores, y se nota.
Además, está claro que hay un intensivo o actuaciones con entrada de pago todos o casi todos los fines de semana en Sevilla, Madrid, Barcelona y Cádiz, o en sus alrededores. Nos estamos haciendo mayores, y se nota.
martes, abril 14, 2009
Super fin de semana
La verdad es que una razón para no tener ninguna clase de agenda cultural en Sólo Cuando Bailo es que parece que si anuncio dos o tres actividades me estoy olvidando de cualquier otra que vaya a tener lugar. Para hacer de agenda cultural, hay profesionales muy buenos, y hacerlo por entretenimiento es una tontería. Los avisos de "esto es lo que sé, y me acuerdo, no es una recomendación ni tampoco publicidad, es amor al arte" hay quien no los lee. Pero en fin. Ya que Marina me pide que avise, actividades para el fin de semana, 18-19 Abril:
En la zona de Sevilla: actuación benéfica de Badra Manzur entre otras. Talleres con Ana Otero.
En la zona de Córdoba: Encuentro de jóvenes con talleres de danza africana y conciertos de música africana, pasacalles, en fin, de todo. Tres días de actividades, alojamiento, comida, por 35 euros. A esto es a lo que voy a ir.
Y voy avisando: El fin de semana siguiente tenéis que dejar lo que sea que estéis haciendo para ir a ver teatro de calle en Tomares (Sevilla).
En la zona de Sevilla: actuación benéfica de Badra Manzur entre otras. Talleres con Ana Otero.
En la zona de Córdoba: Encuentro de jóvenes con talleres de danza africana y conciertos de música africana, pasacalles, en fin, de todo. Tres días de actividades, alojamiento, comida, por 35 euros. A esto es a lo que voy a ir.
Y voy avisando: El fin de semana siguiente tenéis que dejar lo que sea que estéis haciendo para ir a ver teatro de calle en Tomares (Sevilla).
sábado, abril 04, 2009
Reseña de espectáculo: Raks Sharki Night.
En algunas actuaciones en Sevilla, hemos bromeado: "la próxima, en el Lope de Vega". He conocido a alguna bailarina veterana que decía que no actuaba en teterías porque se negaba a cambiarse rodeada de las cajas de las coca-colas, sin espejo ni privacidad. No le faltaba razón.
Visto esto, parece que nos estamos haciendo mayores. Creo que se pueden sacar algunas conclusiones de lo que vi ayer. Raks Sharki Night se organizó en una sala preciosa, modelo anfiteatro. No hubo el menor problema de luz ni sonido. 900 plazas, de las que se llenaron unos dos tercios, quizá más. Es decir: fuera de Madrid, lo más que puede conseguir la danza oriental en España parece que es llenar con 700 personas un teatro municipal. No es poco. Organizativamente, lo más que podemos hacer es coordinar a unas cinco compañías profesionales compuestas por bailarinas que en su mayor parte se dedican a esto a tiempo parcial, aunque no lo delata la calidad de su baile. Somos capaces de crear estilos propios, y de bailar a la perfección los estilos egipcios y americanos. La aficionada media es también bailarina a tiempo parcial, y la atraen fácilmente las novedades. Apenas hay público que no baile, y esto se nota porque en general los momentos que arrancan muchos aplausos son los de gran dificultad técnica aunque no sean estéticamente espectaculares. Por ejemplo, algunos giros.
El espectáculo contó con unos 20 números de baile, a cargo de la Compañía Ashira (cinco bailarinas dirigidas por Carolina Prior), Compañía Hayati (cinco bailarinas dirigidas por Helena Rull), Compañía Mabruk (cinco bailarinas dirigidas por Esalim), Helena la tribalera de Vélez-Málaga; y la compañía de Mistri, que no se anunció como tal, sino como Mistri sola; este fue probablemente el único fallo de toda la organización, aunque a lo mejor lo que pasa es que la compañía de Mistri no tiene nombre.
En lugar de comentar los números, comentaré las compañías. Ya he hablado aquí de Mabruk, Hayati y Helena Tribal..
La compañía Ashira presenta (aquí y en otras ocasiones) números pensados para grupo en los que no suele haber interacción entre las bailarinas. Es decir, las bailarinas no hacen casi nada que no se pudiera hacer en un solo, si nos centramos estrictamente en la forma, en los pasos sin más. Sin embargo, se nota perfectamente que son números concebidos para grupo porque juegan con la composición de figuras, con las entradas y salidas dentro del mismo número, y con el buen rollo que se palpa entre ellas. Aparte de que la sonrisa de Rocío da para llenar este escenario y otros tres. Bailan un estilo muy "cabaret americano", muy Bellydance Superstars si lo queréis ver así. El estilo es propio y original pero si te dicen que Carolina considera a Munique Neith su maestra, no te sorprendes.
La compañía Hayati baila, más o menos, un estilo más mediterráneo, que se ve mucho más en los solos de Helena Rull que en sus coreografías de grupo. En los cuatro meses que han pasado desde que las vi, parecen haber limpiado más aún su estilo y haber aumentado el nivel de dificultad de algunas de las coreografías. Es notable ver una progresión en unas bailarinas que eran buenas profesionales ya de antes. El solo de velitas de Manuela Caballero es probablemente una de las mejores coreografías-con-elemento que recuerdo haber visto, o de las mejores piezas de corte intimista, con el permiso de Salma.
La compañía Mabruk tiene un estilo también más mediterráneo que cabaret-americano, y es la que más recurre a los momentos de interacción coreografiada, com momentos en los que parece que las bailarinas bailan para el grupo además de para el público, con pequeños toques de humor y con figuras muy planeadas. A Esalim se le nota esta vena humorística también en sus solos. Si entendí bien, Mabruk es la única compañía sin más solista que su líder.
Algunos momentos estelares fueron:
-La entrada. Con música oriental, el cuerpo de baile de las tres compañías orientales dieron apoyo bailando con velo a breves solos introductorios de todas las bailarinas principales excepto Mistri. Muy bonito, muy espectacular, y con un ritmo impecable. Parece mentira que las dieciséis personas que pasaron por el escenario vivan en cuatro ciudades diferentes.
- La improvisación de bastón de Helena Rull, como es habitual en ella.
-Algunos de los trajas más bonitos y que mejor expresaban el sentimiento del baile fueron el de las velitas de Manuela, un bedlah azul lavanda; el bedlah de falda de volantes color coral con sujetadores dorados de la compañía Ashira; el bedlah burdeos de Esalim (muy original, y eso que a mí no me gustan las faldas de colgajitos), el traje de baladi de Esalim; los trajes rojo y negro de Hayati para el número de alas. Es este último, Helena llevaba un traje rojo y alas negras, y dos de sus bailarinas llevaban trajes rojo y negro sin alas.
-La técnica de suelo de todas las bailarinas que bailaron en suelo (recuerdo a Manuela, Esalim y Helena Tribal). Elegante, llamativa y sin exageraciones.
-La combinación de expresividad y dificultad de los números de Bollywood.
-La fusión de elementos reconocibles en las coreografías de Helena Tribal, sin alardes técnicos raros. Su capacidad para bailar una fusión tribal expresiva y personal.
Algunas cosas que no fueron del todo de mi gusto fueron:
- Que hasta donde se ve, todas bailen descalzas. Desentona con los trajes.
- El pelo en la cara. Se supone que la expresividad de la bailarina es importante, no? Entonces, ¿por qué salir a escena con la cara completamente tapada de pelo? Además, esto conecta con la falta de zapatos. Una bailarina con un traje impresionante, joyas, maquillaje dramático, pero descalza y con el pelo al aire, parece a medio arreglar. Este efecto no se daba, por ejemplo, en la compañía de Mistri, a pesar de que bailaban descalzas, porque sí llevaban el pelo arreglado.
- Comparada con las coreografías, Helena Tribal se veía algo insegura en la entrada y en la salida improvisadas. Más que insegura, incómoda.
-La fusión flamenca de María del Mar Clavijo (Hayati) me gustó por partes pero no en conjunto. Me explico: baila muy bien, se nota que sabe mucho de flamenco, introduce taconeado y queda muy bien combinado con la parte oriental, pero la coreografía me pareció un poco "efecto catálogo": Entrada sin velo. Baile con velo. Taconeo. Taconeo sentada en una silla. Baile con mantón. Sobraba algo, el baile en la silla o el velo o... no sé. Faltaba coherencia, estaba intentando decir demasiadas cosas a la vez. Se nota un montón que tiene recursos y expresividad para impresionar con menos.
-El número de despedida, con la canción "Deewangi" de Om Shanti Om, se notaba menos organizado que la entrada. Las bailarinas parecían no tener claro a quién le tocaba salir al centro del corro, o no estar a gusto bailando Bollywood, o algo así.
De este espectáculo va a salir un DVD que me parece que va a ser una compra buenísima cuando se edite. Seguiremos informando.
Visto esto, parece que nos estamos haciendo mayores. Creo que se pueden sacar algunas conclusiones de lo que vi ayer. Raks Sharki Night se organizó en una sala preciosa, modelo anfiteatro. No hubo el menor problema de luz ni sonido. 900 plazas, de las que se llenaron unos dos tercios, quizá más. Es decir: fuera de Madrid, lo más que puede conseguir la danza oriental en España parece que es llenar con 700 personas un teatro municipal. No es poco. Organizativamente, lo más que podemos hacer es coordinar a unas cinco compañías profesionales compuestas por bailarinas que en su mayor parte se dedican a esto a tiempo parcial, aunque no lo delata la calidad de su baile. Somos capaces de crear estilos propios, y de bailar a la perfección los estilos egipcios y americanos. La aficionada media es también bailarina a tiempo parcial, y la atraen fácilmente las novedades. Apenas hay público que no baile, y esto se nota porque en general los momentos que arrancan muchos aplausos son los de gran dificultad técnica aunque no sean estéticamente espectaculares. Por ejemplo, algunos giros.
El espectáculo contó con unos 20 números de baile, a cargo de la Compañía Ashira (cinco bailarinas dirigidas por Carolina Prior), Compañía Hayati (cinco bailarinas dirigidas por Helena Rull), Compañía Mabruk (cinco bailarinas dirigidas por Esalim), Helena la tribalera de Vélez-Málaga; y la compañía de Mistri, que no se anunció como tal, sino como Mistri sola; este fue probablemente el único fallo de toda la organización, aunque a lo mejor lo que pasa es que la compañía de Mistri no tiene nombre.
En lugar de comentar los números, comentaré las compañías. Ya he hablado aquí de Mabruk, Hayati y Helena Tribal..
La compañía Ashira presenta (aquí y en otras ocasiones) números pensados para grupo en los que no suele haber interacción entre las bailarinas. Es decir, las bailarinas no hacen casi nada que no se pudiera hacer en un solo, si nos centramos estrictamente en la forma, en los pasos sin más. Sin embargo, se nota perfectamente que son números concebidos para grupo porque juegan con la composición de figuras, con las entradas y salidas dentro del mismo número, y con el buen rollo que se palpa entre ellas. Aparte de que la sonrisa de Rocío da para llenar este escenario y otros tres. Bailan un estilo muy "cabaret americano", muy Bellydance Superstars si lo queréis ver así. El estilo es propio y original pero si te dicen que Carolina considera a Munique Neith su maestra, no te sorprendes.
La compañía Hayati baila, más o menos, un estilo más mediterráneo, que se ve mucho más en los solos de Helena Rull que en sus coreografías de grupo. En los cuatro meses que han pasado desde que las vi, parecen haber limpiado más aún su estilo y haber aumentado el nivel de dificultad de algunas de las coreografías. Es notable ver una progresión en unas bailarinas que eran buenas profesionales ya de antes. El solo de velitas de Manuela Caballero es probablemente una de las mejores coreografías-con-elemento que recuerdo haber visto, o de las mejores piezas de corte intimista, con el permiso de Salma.
La compañía Mabruk tiene un estilo también más mediterráneo que cabaret-americano, y es la que más recurre a los momentos de interacción coreografiada, com momentos en los que parece que las bailarinas bailan para el grupo además de para el público, con pequeños toques de humor y con figuras muy planeadas. A Esalim se le nota esta vena humorística también en sus solos. Si entendí bien, Mabruk es la única compañía sin más solista que su líder.
Algunos momentos estelares fueron:
-La entrada. Con música oriental, el cuerpo de baile de las tres compañías orientales dieron apoyo bailando con velo a breves solos introductorios de todas las bailarinas principales excepto Mistri. Muy bonito, muy espectacular, y con un ritmo impecable. Parece mentira que las dieciséis personas que pasaron por el escenario vivan en cuatro ciudades diferentes.
- La improvisación de bastón de Helena Rull, como es habitual en ella.
-Algunos de los trajas más bonitos y que mejor expresaban el sentimiento del baile fueron el de las velitas de Manuela, un bedlah azul lavanda; el bedlah de falda de volantes color coral con sujetadores dorados de la compañía Ashira; el bedlah burdeos de Esalim (muy original, y eso que a mí no me gustan las faldas de colgajitos), el traje de baladi de Esalim; los trajes rojo y negro de Hayati para el número de alas. Es este último, Helena llevaba un traje rojo y alas negras, y dos de sus bailarinas llevaban trajes rojo y negro sin alas.
-La técnica de suelo de todas las bailarinas que bailaron en suelo (recuerdo a Manuela, Esalim y Helena Tribal). Elegante, llamativa y sin exageraciones.
-La combinación de expresividad y dificultad de los números de Bollywood.
-La fusión de elementos reconocibles en las coreografías de Helena Tribal, sin alardes técnicos raros. Su capacidad para bailar una fusión tribal expresiva y personal.
Algunas cosas que no fueron del todo de mi gusto fueron:
- Que hasta donde se ve, todas bailen descalzas. Desentona con los trajes.
- El pelo en la cara. Se supone que la expresividad de la bailarina es importante, no? Entonces, ¿por qué salir a escena con la cara completamente tapada de pelo? Además, esto conecta con la falta de zapatos. Una bailarina con un traje impresionante, joyas, maquillaje dramático, pero descalza y con el pelo al aire, parece a medio arreglar. Este efecto no se daba, por ejemplo, en la compañía de Mistri, a pesar de que bailaban descalzas, porque sí llevaban el pelo arreglado.
- Comparada con las coreografías, Helena Tribal se veía algo insegura en la entrada y en la salida improvisadas. Más que insegura, incómoda.
-La fusión flamenca de María del Mar Clavijo (Hayati) me gustó por partes pero no en conjunto. Me explico: baila muy bien, se nota que sabe mucho de flamenco, introduce taconeado y queda muy bien combinado con la parte oriental, pero la coreografía me pareció un poco "efecto catálogo": Entrada sin velo. Baile con velo. Taconeo. Taconeo sentada en una silla. Baile con mantón. Sobraba algo, el baile en la silla o el velo o... no sé. Faltaba coherencia, estaba intentando decir demasiadas cosas a la vez. Se nota un montón que tiene recursos y expresividad para impresionar con menos.
-El número de despedida, con la canción "Deewangi" de Om Shanti Om, se notaba menos organizado que la entrada. Las bailarinas parecían no tener claro a quién le tocaba salir al centro del corro, o no estar a gusto bailando Bollywood, o algo así.
De este espectáculo va a salir un DVD que me parece que va a ser una compra buenísima cuando se edite. Seguiremos informando.
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miércoles, febrero 25, 2009
Sólo faltan dos días
¡Qué ganas de que llegue ya el sábado!
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miércoles, enero 21, 2009
Reseña de espectáculo: "El Cascanueces" del Ballet de Dusseldorf.
Es un poco tarde, pero no quería dejar sin decir que me encantó el espectáculo de la semana pasada en el Teatro de la Maestranza, a cargo del Ballet de Dusseldorf. Se trataba de una versión del Cascanueces que lo integraba en el Cuento de Navidad de Dickens.
El Cascanueces es un cuento de E. T. A. Hoffman, en el que se basa el ballet con música de Tchaikovski, que cuenta las aventuras de una niña y sus juguetes una noche de Navidad. La niña es espectadora de los bailes de los juguetes los dulces y las hadas, y baila con su juguete nuevo que cobra vida, el soldadito cascanueces. El Cuento de Navidad de Dickens es la historia de Scrooge, un hombre de negocios avaro y antipático, que recibe la visita de unos fantasmas una noche de Navidad. Así que casi todo el primer acto está basado en el principio del Cuento de Navidad, y el segundo, en que Scrooge es testigo de los bailes de los espíritus navideños. Como versión me parece una forma muy buena de adaptar historias muy conocidas para renovarlas un poco sin que pierdan su carácter clásico y tradicional.
Youri Vamos es el coreógrafo de la compañía y su principal interés es la expresividad. Los bailarines actúan mucho, casi siempre en tono de comedia. Aquí destacaba el Diablo, en sustitución de los fantasmas, que tenía unos aires afeminados a lo drag queen y resultaba muy divertido. Mmmmm, ballet clown.....
Desde el punto de vista de la danza oriental, me llevé una sorpresa muy agradable. En la estructura clásica, al principio del segundo acto están unas danzas apodadas "té, chocolate, café, caramelos": danza china, española, turca y rusa. Youri Vamos ha escogido hacer estas danzas lo más folklóricas que se ha atrevido, dentro del estilo de ballet clásico de los bailarines. La danza del té tenía un aire asiático muy bonito. En la española había un inevitable torero y cuatro bailarinas con tutús aflamencados, bailando con pasos entre el flamenco y el toreo. Una cosa graciosa y bonita. La danza turca era la típica de los saltos en cuclillas, con bailarines hombres todos ellos. Y la turca.... ¡sorpresa!
La danza turca, o árabe, es un paso a dos. Ella llevaba unos bombachos de gasa transparente y un chalequillo, como una torerita corta. Él sólo llevaba una especie de calzones. Su danza era extremadamente sensual (sólo cuatro personajes muestran un galanteo en toda la obra: la niña y su cascanueces cuando éste cobra vida, y la pareja árabe) y añadía pasos de danza oriental, otros que recordaban a la danza hindú, y poses de aire faraónico.
La obra completa está en Amazon, y estoy por comprármelo.
El Cascanueces es un cuento de E. T. A. Hoffman, en el que se basa el ballet con música de Tchaikovski, que cuenta las aventuras de una niña y sus juguetes una noche de Navidad. La niña es espectadora de los bailes de los juguetes los dulces y las hadas, y baila con su juguete nuevo que cobra vida, el soldadito cascanueces. El Cuento de Navidad de Dickens es la historia de Scrooge, un hombre de negocios avaro y antipático, que recibe la visita de unos fantasmas una noche de Navidad. Así que casi todo el primer acto está basado en el principio del Cuento de Navidad, y el segundo, en que Scrooge es testigo de los bailes de los espíritus navideños. Como versión me parece una forma muy buena de adaptar historias muy conocidas para renovarlas un poco sin que pierdan su carácter clásico y tradicional.
Youri Vamos es el coreógrafo de la compañía y su principal interés es la expresividad. Los bailarines actúan mucho, casi siempre en tono de comedia. Aquí destacaba el Diablo, en sustitución de los fantasmas, que tenía unos aires afeminados a lo drag queen y resultaba muy divertido. Mmmmm, ballet clown.....
Desde el punto de vista de la danza oriental, me llevé una sorpresa muy agradable. En la estructura clásica, al principio del segundo acto están unas danzas apodadas "té, chocolate, café, caramelos": danza china, española, turca y rusa. Youri Vamos ha escogido hacer estas danzas lo más folklóricas que se ha atrevido, dentro del estilo de ballet clásico de los bailarines. La danza del té tenía un aire asiático muy bonito. En la española había un inevitable torero y cuatro bailarinas con tutús aflamencados, bailando con pasos entre el flamenco y el toreo. Una cosa graciosa y bonita. La danza turca era la típica de los saltos en cuclillas, con bailarines hombres todos ellos. Y la turca.... ¡sorpresa!
La danza turca, o árabe, es un paso a dos. Ella llevaba unos bombachos de gasa transparente y un chalequillo, como una torerita corta. Él sólo llevaba una especie de calzones. Su danza era extremadamente sensual (sólo cuatro personajes muestran un galanteo en toda la obra: la niña y su cascanueces cuando éste cobra vida, y la pareja árabe) y añadía pasos de danza oriental, otros que recordaban a la danza hindú, y poses de aire faraónico.
La obra completa está en Amazon, y estoy por comprármelo.
martes, enero 20, 2009
Reseña de espectáculo: Raqs Al Farah
O también "Leo, el ayoub, el saidi y la acumulación de chismes".
No es una novedad para cualquier lectora habitual que no me gustan mucho los accesorios. Veamos:
-El velo es bonito pero no me parecen necesarios los excesos. Una pieza de velo en un espectáculo basta y sobra.
-El doble velo no es el doble de bonito que el velo.
-El bastón sólo tiene sentido si se es capaz de bailarlo con la expresividad adecuada. Es el accesorio de una caracterización determinada.
-Las velitas son aburridísimas mientras no se demuestre lo contrario.
-Las alas son poco más o menos que un velo manco. Son como los todoterrenos: innecesariamente grandes, caros y casi siempre están fuera de lugar.
-El sable es, mientras no se demuestre lo contrario, una exhibición de gimnasia. Avísame cuando acabe.
-Cualquier accesorio en una bailarina de la que no tenga más referencia me hace sospechar, de entrada, que no piensa que su cuerpo y su arte basten por sí mismos.
Ea, me despaché a gusto. Es así, me gusta ver una coreografía de sable tribal dentro de un espectáculo, o ver una entrada de velo, cosas así, momentos puntuales. Aunque piense que por lo general, sobran, quiero comentar una actuación muy notable que he visto ya dos veces: la de Raqs Al Farah.
Leonor actúa con la música en directo de dos percusionistas. Por lo tanto, como lo que están interpretando son ritmos en un estado casi puro, tiene poco sentido hablar de canciones o de coreografías, aunque imagino que Leo tiene secuencias completas en la memoria. Leo (y que me corrija si me equivoco) parece pensar en sus espectáculos en términos de qué ritmos quiere bailar en una ocasión determinada, y supongo que también piensa en cuánto tiempo quiere bailar cada una. Eso da una gran libertad, y además genera una organización mental y estética sencilla. Cada ritmo tiene su expresividad, su personaje. También, en ocasiones, su elemento. Por ejemplo, saidi igual a bastón y viceversa.
La visión que tiene Leo del bastón es purista y folklórica. Te crea una plantilla mental sobre cómo son y y cómo tienen que ser el resto de bailes con bastón que veas en tu vida. El personaje, la técnica, es todo sencillamente perfecto. Muchas veces, Raqs al Farah pasa directamente del saidi al ayoub. es decir, pasa de aquí:
dum TAK, dum dum TAK (buen rollito)
a aquí:
dum TAK dum TAK / dum TAK dum TAK (como para entrar en trance).
Se cambia el bastón por el sable, y el personaje, su caracterización, el tipo de movimientos, cambian de forma drástica y completa. El número de ayoub acaba con un trabajo de suelo que no siempre interpreta igual (ya dije que no eran coreografías) y que siempre que lo he visto me recuerda a un parto. Especialmente la primera vez que lo vi, no sé si era la intención del grupo pero era como estar viendo una escenificación de la Diosa Madre dando a luz al mundo. Se me ocurren pocas cosas más difíciles de ejecutar que esa clase de ondas pélvicas y shimmies, pero la concentración de sentimiento era tan grande que la dificultad era lo de menos.
Es decir: se justifica el uso de elementos porque hay una unidad completa carácter-estilo-ritmo-elementos-movimientos. Para menos que eso, mejor limitarse a lo básico.
No es una novedad para cualquier lectora habitual que no me gustan mucho los accesorios. Veamos:
-El velo es bonito pero no me parecen necesarios los excesos. Una pieza de velo en un espectáculo basta y sobra.
-El doble velo no es el doble de bonito que el velo.
-El bastón sólo tiene sentido si se es capaz de bailarlo con la expresividad adecuada. Es el accesorio de una caracterización determinada.
-Las velitas son aburridísimas mientras no se demuestre lo contrario.
-Las alas son poco más o menos que un velo manco. Son como los todoterrenos: innecesariamente grandes, caros y casi siempre están fuera de lugar.
-El sable es, mientras no se demuestre lo contrario, una exhibición de gimnasia. Avísame cuando acabe.
-Cualquier accesorio en una bailarina de la que no tenga más referencia me hace sospechar, de entrada, que no piensa que su cuerpo y su arte basten por sí mismos.
Ea, me despaché a gusto. Es así, me gusta ver una coreografía de sable tribal dentro de un espectáculo, o ver una entrada de velo, cosas así, momentos puntuales. Aunque piense que por lo general, sobran, quiero comentar una actuación muy notable que he visto ya dos veces: la de Raqs Al Farah.
Leonor actúa con la música en directo de dos percusionistas. Por lo tanto, como lo que están interpretando son ritmos en un estado casi puro, tiene poco sentido hablar de canciones o de coreografías, aunque imagino que Leo tiene secuencias completas en la memoria. Leo (y que me corrija si me equivoco) parece pensar en sus espectáculos en términos de qué ritmos quiere bailar en una ocasión determinada, y supongo que también piensa en cuánto tiempo quiere bailar cada una. Eso da una gran libertad, y además genera una organización mental y estética sencilla. Cada ritmo tiene su expresividad, su personaje. También, en ocasiones, su elemento. Por ejemplo, saidi igual a bastón y viceversa.
La visión que tiene Leo del bastón es purista y folklórica. Te crea una plantilla mental sobre cómo son y y cómo tienen que ser el resto de bailes con bastón que veas en tu vida. El personaje, la técnica, es todo sencillamente perfecto. Muchas veces, Raqs al Farah pasa directamente del saidi al ayoub. es decir, pasa de aquí:
dum TAK, dum dum TAK (buen rollito)
a aquí:
dum TAK dum TAK / dum TAK dum TAK (como para entrar en trance).
Se cambia el bastón por el sable, y el personaje, su caracterización, el tipo de movimientos, cambian de forma drástica y completa. El número de ayoub acaba con un trabajo de suelo que no siempre interpreta igual (ya dije que no eran coreografías) y que siempre que lo he visto me recuerda a un parto. Especialmente la primera vez que lo vi, no sé si era la intención del grupo pero era como estar viendo una escenificación de la Diosa Madre dando a luz al mundo. Se me ocurren pocas cosas más difíciles de ejecutar que esa clase de ondas pélvicas y shimmies, pero la concentración de sentimiento era tan grande que la dificultad era lo de menos.
Es decir: se justifica el uso de elementos porque hay una unidad completa carácter-estilo-ritmo-elementos-movimientos. Para menos que eso, mejor limitarse a lo básico.
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lunes, enero 19, 2009
Festival en Córdoba
Os pedí que me recomendarais intensivos y esta es la próxima fecha de mi agenda:

Me encanta que tengan lugar eventos así fuera de las grandes capitales. Os detallo por si no se lee bien:
28 de Febrero: 10.00-13.00 Saada Tribal Group (Madrid). Introducción al American Tribal Style. 50€.
16.00-19.00- Aixa Laxmi (Madrid). Música Oriental para bailarinas Nivel 2. Parece un curso basado en ritmología, el que me perdí en Noviembre también en Córdoba. 40€
21:30 h. : Espectáculo: Danza Oriental, Folclore, Tribal, Bollywood, Fusión Flamenco. 10 €.
1 de Marzo:
10.00-13.00- Eva Chacón (¡¡¡aaaa!!! ¡Voy a dar un curso con Eva Chacón! ¡que me da algo!) Panorámica de danzas folklóricas egipcias. 55€
13.00-15.00 Carolina Prior. Fusión flamenco- oriental. El curso no está orientado a enseñar una coreografía, sino pasos flamencos y técnicas para la fusión. 35 €
17.00-20.00 Eva Chacón. Percusión, nivel avanzado. 55 €
Todos los talleres: 200 € (entrada al espectáculo aparte). Eso supone un 17,5% de descuento (te ahorras 35 euros).
Los talleres de mañana son en el Gimnasio Santa Rosa, C/ Avellano, s/n, y los de por la tarde en el Cento Oriental Ashira, C/ Plateros, local 1. Ambos lugares están cerca el uno del otro:
Ver mapa más grande
Podéis reservar una plaza llamando a los números 622450663 o 622450666, o enviando un email a carolinaprior arroba centroorientalashira punto com o mariasanchez arroba centroorientalashira punto com.
Me encanta que tengan lugar eventos así fuera de las grandes capitales. Os detallo por si no se lee bien:
28 de Febrero: 10.00-13.00 Saada Tribal Group (Madrid). Introducción al American Tribal Style. 50€.
16.00-19.00- Aixa Laxmi (Madrid). Música Oriental para bailarinas Nivel 2. Parece un curso basado en ritmología, el que me perdí en Noviembre también en Córdoba. 40€
21:30 h. : Espectáculo: Danza Oriental, Folclore, Tribal, Bollywood, Fusión Flamenco. 10 €.
1 de Marzo:
10.00-13.00- Eva Chacón (¡¡¡aaaa!!! ¡Voy a dar un curso con Eva Chacón! ¡que me da algo!) Panorámica de danzas folklóricas egipcias. 55€
13.00-15.00 Carolina Prior. Fusión flamenco- oriental. El curso no está orientado a enseñar una coreografía, sino pasos flamencos y técnicas para la fusión. 35 €
17.00-20.00 Eva Chacón. Percusión, nivel avanzado. 55 €
Todos los talleres: 200 € (entrada al espectáculo aparte). Eso supone un 17,5% de descuento (te ahorras 35 euros).
Los talleres de mañana son en el Gimnasio Santa Rosa, C/ Avellano, s/n, y los de por la tarde en el Cento Oriental Ashira, C/ Plateros, local 1. Ambos lugares están cerca el uno del otro:
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Podéis reservar una plaza llamando a los números 622450663 o 622450666, o enviando un email a carolinaprior arroba centroorientalashira punto com o mariasanchez arroba centroorientalashira punto com.
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domingo, enero 18, 2009
Reseña de espectáculo: Brisa de Agua
Brisa de Agua se ha anunciado como "el estreno de las coreografías 2009" de las Bailarinas del Agua. Es su tercer espectéculo de larga duración, después de Agua y Fuego con Zuel y Bajo el Mar con Semíramis y Valeria Farah. En esta ocasión, participaron con ellas Apsaras, un dúo recién creado, y su participación en la gala fue menor que la de los colaboradores anteriores. Por otra parte, dos estupendos actores hicieron algunas introducciones muy divertidas. Una gran idea que me gustaría volver a ver.
Empecemos por las Apsaras. Bailaron dos números, hacia la mitad y hacia el final del espectáculo, la primera de Cabaret con fuerte influencia tribal en la ejecución de los movmientos, y la segunda de tribal. Ambas coreografías eran adaptaciones de clásicos; la primera eran de las Bellydance Superstars (Kayla me informó de que se trata de la entrada y presentación de la compañía entera), y la segunda, de Jezebelly. Creo que uno de los principales problemas de una forma de entender el tribal es bailarlo sólo con músicas con sellito de autenticidad (sobre esto va a ver una opinión, pero ya) y por eso el segundo número me resultó genérico. La música era la predecible: sonidos industriales seguidos de sonidos vagamente New Age con zaghareets. Quizá por eso me gustó la primera pieza que bailaron más que la segunda. Más personal, más auténtica.
Pasemos a las acuáticas. Han introducido un cambio en su línea habitual, puesto que han reducido mucho el uso de elementos. Sin emabrgo, eso no quiere decir que los hayan dejado por completo. Pudimos ver alas, velo y velas, además de una coreografía con pandereta y otra con crótalos, que no son elementos sino insturmentos musicales.
Vayamos pieza por pieza. En primer lugar, las Alas de Isis. Lo siento. Me aburren, y mucho. No sé porqué, pero las alas no me llegan. Si me llegan es "a pesar de". Las Alas no me cuentan ninguna película, no veo bailarinas por ninguna parte. Parece obvio que un espectáculo debe abrirse con los recursos más espectaculares al alcance de la bailarina, por lo que es normal que las acuáticas escogieran las alas, que entusiasmaron a toda la sala menos a mí.
El tono subió rápidamente, al menos para mí, con el número de pandereta. No conozco a nadie más que baile con este instrumento, que las acuáticas utilizan con muchísima gracia. El mismo tono se mantuvo en el solo de percusión de Ayana y Salma. Ahí destacó el trabajo de brazos, y la compenetración absoluta. ¡Qué raro es ver un grupo bailando como grupo, no como un montón de solistas a la vez!
A este dúo tan divertido lo siguió Laire con baladi. Sin accesorios. Me dejó maravillada con un estilo egipcio, a lo Dina pare entendernos, pero sin imitar a nadie. Se reconoce perfectamente el sello de Laire bailando un estilo, tras haber aprendido todas las caractrísticas de esa tendencia, y no limitándose a copiar a las bailarinas que bailan ese estilo. Y la coreografía... todavía estoy dándole vueltas a si era una improvisación o no. Qué arte, madre.
Después de las Apsaras, volvieron Ayana y Laire bailando una coreografía turca con revuelo de faldas. Y a continuación, el tono cambió radicalmente con mi número favorito de la noche: el solo de Salma, probablemente la acuática más dotada para la introspección y el intimismo. Una modernización preciosa con música sefardí (ahí Salma me dio donde duele).
Ayana me engañó diciéndome que no iba a haber número cómico, pero qué va: nos trajeron "muñecas", una coreografía sin hilo argumental pero muy divertida, seguida por un espectacular Khalegee, que hacía un uso muy creativo del repertorio limitado de movimientos de la danza del Golfo Pérsico.
El tercer solo de la noche, el de Ayana, me da ocasión de decir algo sobre los trajes, de los que no he comentado nada. Hubo pocos cambios de vestuario, permitiendo que las transiciones fueran rápidas, y todos los trajes fueron a cuál más bonito. Fotos, en lo de Kayla, cuando ella pueda. Varios de los trajes eran creaciones de Laire, que a este paso se va a tener que abrir una tienda como diseñadora!
El remate de la noche fue un número de las tres con crótalos; creo que lo mejor que puedo decir es que en ese número no tomé ninguna notita, señal de que me lo estaba pasando demasiado bien.
Lo mejor: la variedad de estilos, la perfección técnica, los trajes y el humor.
Lo peor: el exceso de iluminación, que aplanaba los matices. La falta de hilo conductor.
Resumiendo, un excelente conjunto de "coreografías de temporada", como señalaron ellas mismas, que me encantará volver a ver en próximas actuaciones.
Empecemos por las Apsaras. Bailaron dos números, hacia la mitad y hacia el final del espectáculo, la primera de Cabaret con fuerte influencia tribal en la ejecución de los movmientos, y la segunda de tribal. Ambas coreografías eran adaptaciones de clásicos; la primera eran de las Bellydance Superstars (Kayla me informó de que se trata de la entrada y presentación de la compañía entera), y la segunda, de Jezebelly. Creo que uno de los principales problemas de una forma de entender el tribal es bailarlo sólo con músicas con sellito de autenticidad (sobre esto va a ver una opinión, pero ya) y por eso el segundo número me resultó genérico. La música era la predecible: sonidos industriales seguidos de sonidos vagamente New Age con zaghareets. Quizá por eso me gustó la primera pieza que bailaron más que la segunda. Más personal, más auténtica.
Pasemos a las acuáticas. Han introducido un cambio en su línea habitual, puesto que han reducido mucho el uso de elementos. Sin emabrgo, eso no quiere decir que los hayan dejado por completo. Pudimos ver alas, velo y velas, además de una coreografía con pandereta y otra con crótalos, que no son elementos sino insturmentos musicales.
Vayamos pieza por pieza. En primer lugar, las Alas de Isis. Lo siento. Me aburren, y mucho. No sé porqué, pero las alas no me llegan. Si me llegan es "a pesar de". Las Alas no me cuentan ninguna película, no veo bailarinas por ninguna parte. Parece obvio que un espectáculo debe abrirse con los recursos más espectaculares al alcance de la bailarina, por lo que es normal que las acuáticas escogieran las alas, que entusiasmaron a toda la sala menos a mí.
El tono subió rápidamente, al menos para mí, con el número de pandereta. No conozco a nadie más que baile con este instrumento, que las acuáticas utilizan con muchísima gracia. El mismo tono se mantuvo en el solo de percusión de Ayana y Salma. Ahí destacó el trabajo de brazos, y la compenetración absoluta. ¡Qué raro es ver un grupo bailando como grupo, no como un montón de solistas a la vez!
A este dúo tan divertido lo siguió Laire con baladi. Sin accesorios. Me dejó maravillada con un estilo egipcio, a lo Dina pare entendernos, pero sin imitar a nadie. Se reconoce perfectamente el sello de Laire bailando un estilo, tras haber aprendido todas las caractrísticas de esa tendencia, y no limitándose a copiar a las bailarinas que bailan ese estilo. Y la coreografía... todavía estoy dándole vueltas a si era una improvisación o no. Qué arte, madre.
Después de las Apsaras, volvieron Ayana y Laire bailando una coreografía turca con revuelo de faldas. Y a continuación, el tono cambió radicalmente con mi número favorito de la noche: el solo de Salma, probablemente la acuática más dotada para la introspección y el intimismo. Una modernización preciosa con música sefardí (ahí Salma me dio donde duele).
Ayana me engañó diciéndome que no iba a haber número cómico, pero qué va: nos trajeron "muñecas", una coreografía sin hilo argumental pero muy divertida, seguida por un espectacular Khalegee, que hacía un uso muy creativo del repertorio limitado de movimientos de la danza del Golfo Pérsico.
El tercer solo de la noche, el de Ayana, me da ocasión de decir algo sobre los trajes, de los que no he comentado nada. Hubo pocos cambios de vestuario, permitiendo que las transiciones fueran rápidas, y todos los trajes fueron a cuál más bonito. Fotos, en lo de Kayla, cuando ella pueda. Varios de los trajes eran creaciones de Laire, que a este paso se va a tener que abrir una tienda como diseñadora!
El remate de la noche fue un número de las tres con crótalos; creo que lo mejor que puedo decir es que en ese número no tomé ninguna notita, señal de que me lo estaba pasando demasiado bien.
Lo mejor: la variedad de estilos, la perfección técnica, los trajes y el humor.
Lo peor: el exceso de iluminación, que aplanaba los matices. La falta de hilo conductor.
Resumiendo, un excelente conjunto de "coreografías de temporada", como señalaron ellas mismas, que me encantará volver a ver en próximas actuaciones.
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martes, noviembre 18, 2008
Más sobre la crisis: bailar gratis, o casi.
Una de las consecuencias de la crisis es que se reduce el gasto en ocio. Y entonces es más difícil poder actuar, por no encontrar quien te pague. Si echas de menos las emociones de actuar en público, y poder lucir tus trajes, puedes plantearte actuar gratis.
Hay muchos lugares y ocasiones en los que poder hacerlo. La primera que se me ocurren son fiestas. Queda con tus amigas bailarinas, pon un poco de té / alcohol / incienso / lo que sea que te cree buen ambiente, y a bailar. Hafla improvisada. Puede ser también una forma de enseñaros pasos unas a otras si la cosa del dinero va tan mal que no vais a clase.
Para hacer algo un poco más preparado, crea coreografías para regalárselas a tus amigos por sus cumpleaños y ocasiones parecidas. Creo que si no trabajas, o si estás muy justita, es un regalo suficiente (y de sobra). Si te puedes permitir algo más, pues el baile lo completa.
¿Actuaciones con público del "de verdad"? Conviértete en una Odalisca sin Fronteras. Veamos cómo.
Con ancianos: en España están los centros cívicos, que son de ocio; los centros de día, que están pensados para que ancianos que no necesitan cuidado 24 horas no estén solos todo ese tiempo, y las residencias. En todos estos sitios, cualquier distracción puede ser bien recibida. Mucha gente piensa que los ancianos no pueden entender una consa tan moderna o sexy como la danza oriental. Esto se arregla bailando con ropa distinta a un sujetador de lentejuelas, y bailando música que les pueda gustar. Por ejemplo, cosas melódicas (no la trompetilla del raqs al assaya), en Andalucía flamenco-árabe, música accesible.
Con niños chicos: en guarderías, por ejemplo. Algunas amigas mías lo han hecho y los niños se lo pasan muy bien. Con niños más mayores, puedes enterarte de cuándo es la semana cultural del colegio de primaria o instituto de secundaria más cercano, y hablar con el departamento de Historia / Geografía, Francés o Música, y preparar dos coreos y una pequeña charlita. Evidentemente, en el instituto de secundaria quedan descartados los sujetadores de lentejuelas y demás prendas sexys. Las hormonas, es lo que tienen.
En hospitales: puedes hablar con Pediatría para bailar para los niños que están ingresados, o ponerte en contacto con alguna de las asociaciones tipo Payasos en Hospitales por si pueden ayudarte. No tengo ninguna experiencia, ni noticia, sobre bailarinas que hayan hecho esto, pero creo que es una distracción tan válida como cualquier otra.
Todas estas posibilidades y cualquier otra que se te ocurra es válida siempre, no sólo cuando hay crisis. Y por supuesto, la crisis no es una razón para bajar tu caché en locales con ánimo de lucro, muy especialmente bares y restaurantes. Si alguien puede pagar por una copa lo que valen un par de botellas de litro, y por un té lo que vale un saquito de 100 gramos, puede pagar tu actuación.
Hay muchos lugares y ocasiones en los que poder hacerlo. La primera que se me ocurren son fiestas. Queda con tus amigas bailarinas, pon un poco de té / alcohol / incienso / lo que sea que te cree buen ambiente, y a bailar. Hafla improvisada. Puede ser también una forma de enseñaros pasos unas a otras si la cosa del dinero va tan mal que no vais a clase.
Para hacer algo un poco más preparado, crea coreografías para regalárselas a tus amigos por sus cumpleaños y ocasiones parecidas. Creo que si no trabajas, o si estás muy justita, es un regalo suficiente (y de sobra). Si te puedes permitir algo más, pues el baile lo completa.
¿Actuaciones con público del "de verdad"? Conviértete en una Odalisca sin Fronteras. Veamos cómo.
Con ancianos: en España están los centros cívicos, que son de ocio; los centros de día, que están pensados para que ancianos que no necesitan cuidado 24 horas no estén solos todo ese tiempo, y las residencias. En todos estos sitios, cualquier distracción puede ser bien recibida. Mucha gente piensa que los ancianos no pueden entender una consa tan moderna o sexy como la danza oriental. Esto se arregla bailando con ropa distinta a un sujetador de lentejuelas, y bailando música que les pueda gustar. Por ejemplo, cosas melódicas (no la trompetilla del raqs al assaya), en Andalucía flamenco-árabe, música accesible.
Con niños chicos: en guarderías, por ejemplo. Algunas amigas mías lo han hecho y los niños se lo pasan muy bien. Con niños más mayores, puedes enterarte de cuándo es la semana cultural del colegio de primaria o instituto de secundaria más cercano, y hablar con el departamento de Historia / Geografía, Francés o Música, y preparar dos coreos y una pequeña charlita. Evidentemente, en el instituto de secundaria quedan descartados los sujetadores de lentejuelas y demás prendas sexys. Las hormonas, es lo que tienen.
En hospitales: puedes hablar con Pediatría para bailar para los niños que están ingresados, o ponerte en contacto con alguna de las asociaciones tipo Payasos en Hospitales por si pueden ayudarte. No tengo ninguna experiencia, ni noticia, sobre bailarinas que hayan hecho esto, pero creo que es una distracción tan válida como cualquier otra.
Todas estas posibilidades y cualquier otra que se te ocurra es válida siempre, no sólo cuando hay crisis. Y por supuesto, la crisis no es una razón para bajar tu caché en locales con ánimo de lucro, muy especialmente bares y restaurantes. Si alguien puede pagar por una copa lo que valen un par de botellas de litro, y por un té lo que vale un saquito de 100 gramos, puede pagar tu actuación.
sábado, noviembre 15, 2008
Reseña de espectáculo: Garnata
Vete a por un café porque esta entrada va a ser un pelín larga.
Ayer estuve en Granada (tres horas de camino gracias a las obras y los atascos: eso es pasión por la danza) para asistir a Garnata, un espectáculo organizado por Helena Rull. El programa era variado en estilos y en niveles de las participantes, que iban desde estrellas de este invento, como Munique Neith y la propia Helena, a un nutrido grupo de alumnas de la escuela de Helena Rull.
Para empezar, el precio de la entrada era ajustadito: diez euros por una gala con profesionales. Se logró el lleno total (el aforo debía ser de aproximadamente 300), y además por lo que vi, a pesar de que había muchas alumnas el público no eran precisamente sus familiares. Es decir: Granada da de sí para esto, más o menos al mismo nivel que lo que tenemos visto por Sevilla. La organización fue muy buena para lo que son estos casos: muy poco retraso, y muy pocos problemas de luces y sonido.
Antes de comentar las actuaciones de una en una, quiero señalar que en ningún momento, ninguno, tuve esa sensación que he descrito repetidamente de actuaciones que amontonan elementos de dificultad o golpes de efecto. Dificultades hubo, por supuesto. Pero las coreografías no eran, o no parecían, una sucesión de dificultades.
Por decir algunas cosas que yo mejoraría, no me gustó que a muchas bailarinas con el pelo suelto no se les veía la cara. Aparte de que no me gustan nada, nada, los flequillos caídos sobre la cara, muchas bailarinas lucían unas melenas preciosas, pero que por llevarlas sueltas, les tapaban la cara, quitándoles expresividad. Unas horquillitas o una diadema en plan princesita como las que usa Jillina habría resuelto esto; por otra parte, en una conversación en los servicios, parece que hay gente a la que le da igual ver o no la cara de la bailarina. Me sorprendió mucho.
-Munique tardó en convencerme. Bailó tres números: dos con entrada con velo, en el segundo caso muy breve (la entrada, no el número), y un solo de percusión. El segundo número, "Salwa", era el más complejo de los tres porque alternaba momentos lentos e íntimos con momentos de alegría y comunicación con el público. Ése fue el que más me gustó. Me pareció muy entretenida y espectacular su combinación de la expresividad desbordante, sobreactuada, del estilo Cairo-contemporáneo-en-plan-Dina, con el virtuosismo técnico del Cabaret.
Creo que me encantaría asistir a un intensivo de Munique aunque su estilo de bailar no sea mi favorito, porque tiene un dominio de la técnica excepcional. Sin embargo, en ocasiones me parece que sus movimientos están como desconectados entre sí, bordeando peligrosamente ese aspecto de tabla de gimnasia. En la primera canción, por ejemplo, es la primera vez en mi vida que me gusta más una entrada con velo que el baile sin él. Aparte, me gustan los elementos de dificultad ejecutados como si no importaran: ahí, los pliés de Munique son muy graciosos y un buen ejemplo de cómo hacer un paso difícil, pero en cambio, cuando hace un shimmy lo mira, estropeándolo, en mi opinión. Supongo que es cuestión de gustos, y que hay más gente que aprecia el control corporal y la velocidad más que yo.
-De Helena Rull me gustó la variedad de sus registros. La vimos en un solo de percusión, una improvisación con bastón, y con alas, además de en los números de la copmañía Hayati.
El solo de percusión estaba ejecutado al estilo más árabe/clásico que occidental, es decir, no marcaba todos los dums y taks. Este arte de moverse poco requiere una gran expresividad y originalidad coreografiando, y me encanta, aunque para abrir el espectáculo yo habría invertido el orden: primero la pachanga (es decir el bastón) para hacer al público entrar en calor, y luego la percusión. El número con bastón, simplemente perfecto. Impresionante. Es la mejor interpretación del origen de este baile que he visto en mi vida: se trata, se supone, de una parodia de la danza masculina, ¿no? Pues Helena lo baila con sentido del humor, coquetería, golpes en el suelo que son un calco de los de la danza para hombres, pasitos infantiles, pasitos sexys... La última vez que vi bailar bastón así fue a una ex-miembro de la Egyptian National Folk Troupe, hace más o menos cinco años. Se nota que Helena presta atención a los aspectos culturales del baile. Eso no quiere decir que sea necesariamente purista, porque remató su contribución a la gala con un número de alas de Isis, el elemento menos puro y auténtico de la danza oriental, que yo sepa. Al Habibi le gustó mucho la música de esta última pieza, un corte intrumental triste con aire de banda sonora.
-El Grupo Odalisca es el grupo de alumnas no profesionales de Helena Rull. Veo en su web que sólo actúan en espectáculos sin ánimo de lucro, algo que me parece muy bien para grupos de alumnas. En esta actuación, que sí era lucrativa, sus actuaciones compusieron la cuarta parte de la gala. Al contrario que en otros espectáculos que he visto y no mencionaré, la presencia de alumnas no desmerecía en absoluto del conjunto, porque bailaban bien, con buena técnica, con frescura y expresividad. Se notaba que eran alumnas de alguien (vi la actuación sin leerme el programa) porque no vestían todas iguales. Si hubieran vestido todas igual o todas coordinadas, habría pensado que eran un grupo de profesionales reestrenando una coreografía de nivel intermedio, por ejemplo en un homenaje a su profesora. El número estaba muy bien coordinado y tenía un pequeño grado de interaccione entre las bailarinas, algo que se suele echar de menos en los números amateur por las razones que apuntó Laire. En el tercer número, esta dificultad se salvó con el efectivo truco del "corrillo gitano", con las alumnas saliendo al centro a bailar, en turnos.
El segundo y el cuarto número de Odalisca pusieron a nada menos que quince bailarinas en el escenario. Ahora bien, nada que ver con otros intentos de poner a una clase entera a bailar a la vez. Las bailarinas estaban organizadas en tres filas, con las de detrás bailando con velos movimientos ligeramente diferentes de los de las de delante. Se notaba perfectamente que era un número para una gran cantidad de bailarinas (por ejemplo, dos filas de cuatro, como mínimo) y no un solo ejecutado por 15 personas a la vez. El cuarto número era parecido, con el detalle de que a media actuación, las ocho bailarinas del fondo salieron y entraron siete para pasarles unos bastones a las siete que quedaban. Todo eran pasos sencillos pero el efecto era espectacular, mucho más lucido que cualquier gala de alumnas. En este plan, voy encantada a ver recitales de principiantes el mes de Junio entero.
-Hayati es la tercera contribución de Helena Rull al espectáculo: su grupo de profesionales. Si no tengo notas tomadas de este número, debe ser porque no quise dejar de mirar..... Sobre los números individuales de sus componentes, disfruté mucho con el precioso (realmente precioso) número con velitas de Manuela. Carmen J bailó uno de los solos de percusión más difíciles que he visto en mi vida, una cosa extraordinaria, aunque quedó algo estropeado por su... ¿seriedad? Me recordó a cuando mi primera profesora nos decía a su puñado de principiantes "vale, os sale perfecto. Ahora lo vais a hacer igual, pero sonriendo".
-Paloma Cortés realizó un número de doble velo en el que me encantó la combinación de colores entre los velos y el traje (rosa muy claro-teja-esmeralda). Luce una impresionante técnica de giros, y justo cuando yo estaba a punto de apuntar que echaba en falta chispa y expresividad, salió como un hada de debajo de los velos y acabó su número de forma mucho más personal, conquistando al público (y a mí, de camino).
-La compañía Mabruk bailó un número muy divertido con mucha mímica, la intervención con más humor de toda la gala.
-Finalmente, Helena (no es Helena Rull) interpretó un solo de tribal con unos elementos hindúes muy bien encajados. Confieso que me he tirado media hora rastreando el google buscando información sobre ella y de lo único que me he enterado es que es de Vélez-Málaga. ¿Alguien me pasa algo más de información? Su interpretación es la segunda vez que veo un cántaro o jarra usado como elemento; la primera vez fue con Hala así que me resultó muy curiosa la diferencia en el uso de este objeto para crear un mínimo hilo argumental y construir personajes. Al Habibi le gustó; a mí me gustó tanto que eché en falta compañía para Helena en el escenario. Tribu, vaya. ¡Y quiero su música! ¡Por favor!
Para finalizar, una recomendación: El Bar Mesón Sierra Nevada, en una bocacalle frente al Centro Cívico del Zaidín, sirve unas albóndigas muy ricas y no cierra la cocina hasta las doce, algo que se agradece si entraste en el teatro a las nueve de la noche y es tu estómago el que pega saltos.
Ayer estuve en Granada (tres horas de camino gracias a las obras y los atascos: eso es pasión por la danza) para asistir a Garnata, un espectáculo organizado por Helena Rull. El programa era variado en estilos y en niveles de las participantes, que iban desde estrellas de este invento, como Munique Neith y la propia Helena, a un nutrido grupo de alumnas de la escuela de Helena Rull.
Para empezar, el precio de la entrada era ajustadito: diez euros por una gala con profesionales. Se logró el lleno total (el aforo debía ser de aproximadamente 300), y además por lo que vi, a pesar de que había muchas alumnas el público no eran precisamente sus familiares. Es decir: Granada da de sí para esto, más o menos al mismo nivel que lo que tenemos visto por Sevilla. La organización fue muy buena para lo que son estos casos: muy poco retraso, y muy pocos problemas de luces y sonido.
Antes de comentar las actuaciones de una en una, quiero señalar que en ningún momento, ninguno, tuve esa sensación que he descrito repetidamente de actuaciones que amontonan elementos de dificultad o golpes de efecto. Dificultades hubo, por supuesto. Pero las coreografías no eran, o no parecían, una sucesión de dificultades.
Por decir algunas cosas que yo mejoraría, no me gustó que a muchas bailarinas con el pelo suelto no se les veía la cara. Aparte de que no me gustan nada, nada, los flequillos caídos sobre la cara, muchas bailarinas lucían unas melenas preciosas, pero que por llevarlas sueltas, les tapaban la cara, quitándoles expresividad. Unas horquillitas o una diadema en plan princesita como las que usa Jillina habría resuelto esto; por otra parte, en una conversación en los servicios, parece que hay gente a la que le da igual ver o no la cara de la bailarina. Me sorprendió mucho.
-Munique tardó en convencerme. Bailó tres números: dos con entrada con velo, en el segundo caso muy breve (la entrada, no el número), y un solo de percusión. El segundo número, "Salwa", era el más complejo de los tres porque alternaba momentos lentos e íntimos con momentos de alegría y comunicación con el público. Ése fue el que más me gustó. Me pareció muy entretenida y espectacular su combinación de la expresividad desbordante, sobreactuada, del estilo Cairo-contemporáneo-en-plan-Dina, con el virtuosismo técnico del Cabaret.
Creo que me encantaría asistir a un intensivo de Munique aunque su estilo de bailar no sea mi favorito, porque tiene un dominio de la técnica excepcional. Sin embargo, en ocasiones me parece que sus movimientos están como desconectados entre sí, bordeando peligrosamente ese aspecto de tabla de gimnasia. En la primera canción, por ejemplo, es la primera vez en mi vida que me gusta más una entrada con velo que el baile sin él. Aparte, me gustan los elementos de dificultad ejecutados como si no importaran: ahí, los pliés de Munique son muy graciosos y un buen ejemplo de cómo hacer un paso difícil, pero en cambio, cuando hace un shimmy lo mira, estropeándolo, en mi opinión. Supongo que es cuestión de gustos, y que hay más gente que aprecia el control corporal y la velocidad más que yo.
-De Helena Rull me gustó la variedad de sus registros. La vimos en un solo de percusión, una improvisación con bastón, y con alas, además de en los números de la copmañía Hayati.
El solo de percusión estaba ejecutado al estilo más árabe/clásico que occidental, es decir, no marcaba todos los dums y taks. Este arte de moverse poco requiere una gran expresividad y originalidad coreografiando, y me encanta, aunque para abrir el espectáculo yo habría invertido el orden: primero la pachanga (es decir el bastón) para hacer al público entrar en calor, y luego la percusión. El número con bastón, simplemente perfecto. Impresionante. Es la mejor interpretación del origen de este baile que he visto en mi vida: se trata, se supone, de una parodia de la danza masculina, ¿no? Pues Helena lo baila con sentido del humor, coquetería, golpes en el suelo que son un calco de los de la danza para hombres, pasitos infantiles, pasitos sexys... La última vez que vi bailar bastón así fue a una ex-miembro de la Egyptian National Folk Troupe, hace más o menos cinco años. Se nota que Helena presta atención a los aspectos culturales del baile. Eso no quiere decir que sea necesariamente purista, porque remató su contribución a la gala con un número de alas de Isis, el elemento menos puro y auténtico de la danza oriental, que yo sepa. Al Habibi le gustó mucho la música de esta última pieza, un corte intrumental triste con aire de banda sonora.
-El Grupo Odalisca es el grupo de alumnas no profesionales de Helena Rull. Veo en su web que sólo actúan en espectáculos sin ánimo de lucro, algo que me parece muy bien para grupos de alumnas. En esta actuación, que sí era lucrativa, sus actuaciones compusieron la cuarta parte de la gala. Al contrario que en otros espectáculos que he visto y no mencionaré, la presencia de alumnas no desmerecía en absoluto del conjunto, porque bailaban bien, con buena técnica, con frescura y expresividad. Se notaba que eran alumnas de alguien (vi la actuación sin leerme el programa) porque no vestían todas iguales. Si hubieran vestido todas igual o todas coordinadas, habría pensado que eran un grupo de profesionales reestrenando una coreografía de nivel intermedio, por ejemplo en un homenaje a su profesora. El número estaba muy bien coordinado y tenía un pequeño grado de interaccione entre las bailarinas, algo que se suele echar de menos en los números amateur por las razones que apuntó Laire. En el tercer número, esta dificultad se salvó con el efectivo truco del "corrillo gitano", con las alumnas saliendo al centro a bailar, en turnos.
El segundo y el cuarto número de Odalisca pusieron a nada menos que quince bailarinas en el escenario. Ahora bien, nada que ver con otros intentos de poner a una clase entera a bailar a la vez. Las bailarinas estaban organizadas en tres filas, con las de detrás bailando con velos movimientos ligeramente diferentes de los de las de delante. Se notaba perfectamente que era un número para una gran cantidad de bailarinas (por ejemplo, dos filas de cuatro, como mínimo) y no un solo ejecutado por 15 personas a la vez. El cuarto número era parecido, con el detalle de que a media actuación, las ocho bailarinas del fondo salieron y entraron siete para pasarles unos bastones a las siete que quedaban. Todo eran pasos sencillos pero el efecto era espectacular, mucho más lucido que cualquier gala de alumnas. En este plan, voy encantada a ver recitales de principiantes el mes de Junio entero.
-Hayati es la tercera contribución de Helena Rull al espectáculo: su grupo de profesionales. Si no tengo notas tomadas de este número, debe ser porque no quise dejar de mirar..... Sobre los números individuales de sus componentes, disfruté mucho con el precioso (realmente precioso) número con velitas de Manuela. Carmen J bailó uno de los solos de percusión más difíciles que he visto en mi vida, una cosa extraordinaria, aunque quedó algo estropeado por su... ¿seriedad? Me recordó a cuando mi primera profesora nos decía a su puñado de principiantes "vale, os sale perfecto. Ahora lo vais a hacer igual, pero sonriendo".
-Paloma Cortés realizó un número de doble velo en el que me encantó la combinación de colores entre los velos y el traje (rosa muy claro-teja-esmeralda). Luce una impresionante técnica de giros, y justo cuando yo estaba a punto de apuntar que echaba en falta chispa y expresividad, salió como un hada de debajo de los velos y acabó su número de forma mucho más personal, conquistando al público (y a mí, de camino).
-La compañía Mabruk bailó un número muy divertido con mucha mímica, la intervención con más humor de toda la gala.
-Finalmente, Helena (no es Helena Rull) interpretó un solo de tribal con unos elementos hindúes muy bien encajados. Confieso que me he tirado media hora rastreando el google buscando información sobre ella y de lo único que me he enterado es que es de Vélez-Málaga. ¿Alguien me pasa algo más de información? Su interpretación es la segunda vez que veo un cántaro o jarra usado como elemento; la primera vez fue con Hala así que me resultó muy curiosa la diferencia en el uso de este objeto para crear un mínimo hilo argumental y construir personajes. Al Habibi le gustó; a mí me gustó tanto que eché en falta compañía para Helena en el escenario. Tribu, vaya. ¡Y quiero su música! ¡Por favor!
Para finalizar, una recomendación: El Bar Mesón Sierra Nevada, en una bocacalle frente al Centro Cívico del Zaidín, sirve unas albóndigas muy ricas y no cierra la cocina hasta las doce, algo que se agradece si entraste en el teatro a las nueve de la noche y es tu estómago el que pega saltos.
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miércoles, noviembre 05, 2008
Festival en Granada
Me informa Helena Rull de que está organizando un Festival de Danza Oriental en Granada, con Munique Neith y muchas bailarinas de Granada y Málaga.
FESTIVAL DE DANZA ORIENTAL: GARNATA. 14 DE NOVIEMBRE, 2008. 21:00 horas.
En el Centro Cívico El Zaidín (Granada).
Con las bailarinas:
* Munique Neith
* Helena Rull (Granada)
* Compañía Granadina de Danza Oriental "Hayati"
* Esalim y su compañía "Mabruk"
* Danza Tribal con Helena (Velez-Málaga)
* Danza Cíngara con Gloria Ruiz
* Raquel Cisne (Brasil-Málaga)
* Paloma Cortés (Málaga)
* Danza Oriental con velo, bastón... con el Grupo del Estudio Odalisca.
Venta de entradas en Rakisat, Tienda de Danza Oriental: C/Buensuceso, 13, Granada (en frente de la facultad de Turismo Privado, zona centro).
Venta online: rakisat arroba gmail punto com
Venta anticipada: 10€ en Rakisat. 12€ en taquilla (si quedasen).
FESTIVAL DE DANZA ORIENTAL: GARNATA. 14 DE NOVIEMBRE, 2008. 21:00 horas.
En el Centro Cívico El Zaidín (Granada).
Con las bailarinas:
* Munique Neith
* Helena Rull (Granada)
* Compañía Granadina de Danza Oriental "Hayati"
* Esalim y su compañía "Mabruk"
* Danza Tribal con Helena (Velez-Málaga)
* Danza Cíngara con Gloria Ruiz
* Raquel Cisne (Brasil-Málaga)
* Paloma Cortés (Málaga)
* Danza Oriental con velo, bastón... con el Grupo del Estudio Odalisca.
Venta de entradas en Rakisat, Tienda de Danza Oriental: C/Buensuceso, 13, Granada (en frente de la facultad de Turismo Privado, zona centro).
Venta online: rakisat arroba gmail punto com
Venta anticipada: 10€ en Rakisat. 12€ en taquilla (si quedasen).
domingo, noviembre 02, 2008
Reseña de espectáculo: Wallada, la última princesa.
Wallada es un espectáculo de Aixa Laxmi que pudimos ver en Córdoba el pasado viernes. Gira en torno a la complicada historia de amor de Wallada, una princesa Omeya del siglo XI, y el poeta Ibn Zaidun. Este hilo conductor narrativo, por mínimo que fuera, es un rasgo de originalidad que añadió belleza y atractivo al espectáculo, aunque acabó por saber a poco. Sobre el escenario, había una pantalla sobre la que se proyectaron imágenes de Córdoba, de flores, pinturas orientalistas, temas similares, mientras que un hombre y una mujer recitaban los poemas de Wallada o Ibn Zaidún, todos de amor, en diversos tonos: eróticos, alegres, tristes, enfadados. Los poemas se intercalaban entre los números de baile. Esto daba un momento de respiro a las bailarinas, y servía como transición entre danza y danza, pero contrastaba fuertemente con el carácter de cada número de baile, que eran o de estilo egipcio, o todo tipo de fusiones contemporáneas. En las danzas no había nada narrativo, y yo al menos no vi conexión entre los poemas y las coreografías. La verdad es que la publicidad me hizo pensar que el espectáculo tendría más unidad, algún elemento más teatral, quizá.
Los números de baile fueron muchos (trece) y variados. De forma parecida a cómo en Antojo Oriental distintas bailarinas (y Zuel) se complementaban entre sí, con un estilo más alegre, más egipcio, más clásico o más moderno y así según la personalidad de cada una, aquí las cuatro bailarinas eran cada una un mundo. Comentaré a cada una de ellas por separado por orden de aparición:
Carolina Prior presentó tres coreografías: doble velo, flamencoriental y sable. Eso por sí solo ya nos advierte de que no estamos ante ninguna purista (¡ni ninguna cobarde, tampoco!). El Habibi alabó la elegancia de su traje para el flamenco árabe, un bedlah rojo y dorado espectacular. Él ya está acostumbrado a verme tomar notas mientras veo un espectáculo y ésta ha sido la primera vez que me dice "te has perdido una cosa que ha hecho" mientras yo anotaba algo, y la verdad es que ese número es el que más me gustó. En el de velo, el momento de mayor sensualidad fue, paradójicamente, cuando se envolvió completamente en velos (lección para fans de enseñar carne). Finalmente, el sable es un elemento que no me gusta, porque suele utilizarse como una exhibición de virtuosismo y no termino de verle posibilidades expresivas. Reconozco que cuando entreví el brillo del sable en la oscuridad, pensé "oh, no, qué rollo, un sable". Para mí, sólo sirve como la "colección de momentos estelares" a la que me he referido alguna vez. Carolina luce una impresionante técnica de suelo, de equilibrio y de abdominales, pero yo no "conecto" con esa forma de bailar. Fuera de ese número Carolina me pareció una bailarina que mezcla buenas dosis de coquetería y expresividad con el virtuosismo. Y me encantó su shimmy. ¿Por qué? Porque el mejor shimmy es el que se hace con cara y gesto de que no estás haciendo un shimmy.
Dunia Alam comparte el virtuosismo con Carolina. Realizó tres números (crótalos, clásico, y una pieza algo más moderna con aires de Zar y muchas vueltas de pelo y cabeza) y tiene un estilo muy cabaret, muy americano a lo Bellydance Superstar. Algunos de sus gestos me recuerdan a la manera de coreografiar de las Bailarinas del Agua, otras grandes aficionadas a las coreografías difíciles. Me encantó su falda azul con estampado estilo azulejos árabes; con una delgadez tan llamativa quizá le sentarían bien tops tipo choli o mangas de gasa. Vi en Dunia una gran habilidad para preparar coreografías tan variadas que parecen improvisaciones. Sin embargo, al igual que con Carolina, yo no terminaba de conectar con la introspección de su tercer y último número. Mi favorito, el segundo, su difícil y original interpretación de la conocida canción Ya Zeina.
Aixa era toda una novedad para mí y su estilo interpretativo es el polo opuesto del cabaret, o del énfasis en el virtuosismo. Bailó cinco números: bastón, dos de clásico, percusión, y una larguísima coreografía de alas de Isis. Es una de estas bailarinas que se mueven lo justo y necesario y no más, que bailan mucho más con la mitad inferior del cuerpo que con la superior, y que no suelen tener ningún movimiento que resalte mucho más que el resto. Una persona que baila, que nunca "sigue los pasos". El Habibi, que a este paso va a hacer él las reseñas, no paró de alabar su fabulosa técnica con el pelo, y no precisamente porque lo sacudiera mucho, sino porque siempre lo llevaba perfecto aunque girase, y controlaba perfectamente qué hacer si se le venía hacia la cara. El Habibi dice que algunas bailarinas se lo apartan de la cara como si estuvieran nerviosas, o convierten el gesto de tocarse el pelo con coquetería en una especie de tic (es todo un caballero y no dará nombres). Esto... ¿será una indirecta para que yo también me lo deje suelto más a menudo?
Bromas aparte, Aixa comunica la sensación de que realmente siente lo que está bailando. Eso no significa que no sea capaz de hacer alardes de dificultad de energía, como nos demostró en su coreografía con alas de Isis. Para empezar, las utilizó como si fueran un asccesorio del estilo clásico. El aire, la expresividad, la música y los movimientos eran clásicos, egipcios, a pesar de que las alas suelan verse en coreografías de tipo fusión contemporánea. Para seguir, el número era larguísimo, y se notaba que requería muchísima resistencia. Lo remató con un solo de percusión con alas y todo, sumando perfectamente expresividad, dificultad y elegancia.
Por último, Nesma bailó dos coreografías con trajes muy llamativos por lo recargados, que ocultaban completamente el cuerpo. Se pueden ver trajes parecidos en las coreografías originales de Mahmoud Reda. O en el blog de su compañía. Nunca había visto una actuación en visvo con ropa que actuase tanto el cuerpo, y resulta obvio decir que es un reto para la bailarina, que tiene que ser más expresiva que nunca. Por una parte, porque sus movimientos se disimulan con tanta gasa. Y por otra, porque con tanto dorado la gente no te ve a ti, ve el vestido. Evidentemente, Nesma tiene carisma y técnica sobrados para superar esto, y bailó de una forma divertida y elegante, poniendo un contraste inesperado al resto de la gala.
Resumiendo: dos bailarinas modernas y dos clásicas, con un conjunto de poemas muy bien escogidos creando ambiente. Una de las galas mejor pensadas y más equilibradas que recuerdo.
Los números de baile fueron muchos (trece) y variados. De forma parecida a cómo en Antojo Oriental distintas bailarinas (y Zuel) se complementaban entre sí, con un estilo más alegre, más egipcio, más clásico o más moderno y así según la personalidad de cada una, aquí las cuatro bailarinas eran cada una un mundo. Comentaré a cada una de ellas por separado por orden de aparición:
Carolina Prior presentó tres coreografías: doble velo, flamencoriental y sable. Eso por sí solo ya nos advierte de que no estamos ante ninguna purista (¡ni ninguna cobarde, tampoco!). El Habibi alabó la elegancia de su traje para el flamenco árabe, un bedlah rojo y dorado espectacular. Él ya está acostumbrado a verme tomar notas mientras veo un espectáculo y ésta ha sido la primera vez que me dice "te has perdido una cosa que ha hecho" mientras yo anotaba algo, y la verdad es que ese número es el que más me gustó. En el de velo, el momento de mayor sensualidad fue, paradójicamente, cuando se envolvió completamente en velos (lección para fans de enseñar carne). Finalmente, el sable es un elemento que no me gusta, porque suele utilizarse como una exhibición de virtuosismo y no termino de verle posibilidades expresivas. Reconozco que cuando entreví el brillo del sable en la oscuridad, pensé "oh, no, qué rollo, un sable". Para mí, sólo sirve como la "colección de momentos estelares" a la que me he referido alguna vez. Carolina luce una impresionante técnica de suelo, de equilibrio y de abdominales, pero yo no "conecto" con esa forma de bailar. Fuera de ese número Carolina me pareció una bailarina que mezcla buenas dosis de coquetería y expresividad con el virtuosismo. Y me encantó su shimmy. ¿Por qué? Porque el mejor shimmy es el que se hace con cara y gesto de que no estás haciendo un shimmy.
Dunia Alam comparte el virtuosismo con Carolina. Realizó tres números (crótalos, clásico, y una pieza algo más moderna con aires de Zar y muchas vueltas de pelo y cabeza) y tiene un estilo muy cabaret, muy americano a lo Bellydance Superstar. Algunos de sus gestos me recuerdan a la manera de coreografiar de las Bailarinas del Agua, otras grandes aficionadas a las coreografías difíciles. Me encantó su falda azul con estampado estilo azulejos árabes; con una delgadez tan llamativa quizá le sentarían bien tops tipo choli o mangas de gasa. Vi en Dunia una gran habilidad para preparar coreografías tan variadas que parecen improvisaciones. Sin embargo, al igual que con Carolina, yo no terminaba de conectar con la introspección de su tercer y último número. Mi favorito, el segundo, su difícil y original interpretación de la conocida canción Ya Zeina.
Aixa era toda una novedad para mí y su estilo interpretativo es el polo opuesto del cabaret, o del énfasis en el virtuosismo. Bailó cinco números: bastón, dos de clásico, percusión, y una larguísima coreografía de alas de Isis. Es una de estas bailarinas que se mueven lo justo y necesario y no más, que bailan mucho más con la mitad inferior del cuerpo que con la superior, y que no suelen tener ningún movimiento que resalte mucho más que el resto. Una persona que baila, que nunca "sigue los pasos". El Habibi, que a este paso va a hacer él las reseñas, no paró de alabar su fabulosa técnica con el pelo, y no precisamente porque lo sacudiera mucho, sino porque siempre lo llevaba perfecto aunque girase, y controlaba perfectamente qué hacer si se le venía hacia la cara. El Habibi dice que algunas bailarinas se lo apartan de la cara como si estuvieran nerviosas, o convierten el gesto de tocarse el pelo con coquetería en una especie de tic (es todo un caballero y no dará nombres). Esto... ¿será una indirecta para que yo también me lo deje suelto más a menudo?
Bromas aparte, Aixa comunica la sensación de que realmente siente lo que está bailando. Eso no significa que no sea capaz de hacer alardes de dificultad de energía, como nos demostró en su coreografía con alas de Isis. Para empezar, las utilizó como si fueran un asccesorio del estilo clásico. El aire, la expresividad, la música y los movimientos eran clásicos, egipcios, a pesar de que las alas suelan verse en coreografías de tipo fusión contemporánea. Para seguir, el número era larguísimo, y se notaba que requería muchísima resistencia. Lo remató con un solo de percusión con alas y todo, sumando perfectamente expresividad, dificultad y elegancia.
Por último, Nesma bailó dos coreografías con trajes muy llamativos por lo recargados, que ocultaban completamente el cuerpo. Se pueden ver trajes parecidos en las coreografías originales de Mahmoud Reda. O en el blog de su compañía. Nunca había visto una actuación en visvo con ropa que actuase tanto el cuerpo, y resulta obvio decir que es un reto para la bailarina, que tiene que ser más expresiva que nunca. Por una parte, porque sus movimientos se disimulan con tanta gasa. Y por otra, porque con tanto dorado la gente no te ve a ti, ve el vestido. Evidentemente, Nesma tiene carisma y técnica sobrados para superar esto, y bailó de una forma divertida y elegante, poniendo un contraste inesperado al resto de la gala.
Resumiendo: dos bailarinas modernas y dos clásicas, con un conjunto de poemas muy bien escogidos creando ambiente. Una de las galas mejor pensadas y más equilibradas que recuerdo.
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jueves, octubre 30, 2008
Puntos de venta del Calendario Danza Bella 2009

Noticias sobre el Calendario Danza Bella 2009:
-Ayer envié el calendario por mensajero a Madrid (Morgana, Mónica Tello), Barcelona (Ayda), y Montijo, Badajoz (Leonor). Ellas lo recibirán mañana, probablemente por la tarde.
-Falta el envío a Cádiz (Raqs Al Hilal), que se hará el lunes.
-La mensajería apenas aumenta los gastos de envío. El envío es un poco más caro y el embalaje un poco más barato que por correo. Esas bailarinas probablemente lo venderán a 8,50 para compensar esos gastos.
-El calendario estará a la venta en Córdoba (Aixa Laxmi, Carolina Prior) a partir del viernes, empezando en el espectáculo Wallada. Los calendarios cordobeses no llevan gastos de envío.
-Aún quedan calendarios para que los vendas en tu escuela.
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martes, octubre 21, 2008
Reseña de espectáculo: Antojo Oriental.
El pasado viernes, 17 de octubre de 2008 (porque el año venía en los carteles), cogí camino desde el campo campero y me fui a Sevilla a ver una de las actuaciones profesionales de larga duración que podemos disfrutar varias veces al año en Sevilla. Es un placer comprobar cómo, además de en locales de pequeño tamaño como bares y teterías, es posible programar danza oriental en salas medianas y además que venga público a verlas.
En Sevilla hemos visto este tipo de espectáculos con Zuel, con las Bailarinas del Agua, y con las desaparecidas Samsara Tribe. Pueden incluirse también algunas de las galas de Ana Bella (las que no contaban con alumnas, ya que para mí la gala-de-alumnas y la gala profesional son cosas distintas). La gran diferencia entre este espectáculo y los de las dos compañías sevillanas es que la variedad estilística no era tan obvia. Veamos: quince piezas, siete bailarinas. Un solo de velo, un dúo de bastón, un solo de alas de Isis, y el resto de las piezas sin ningún accesorio, si recuerdo bien. Todas las actuaciones oscilaban entre el estilo moderno-pop-cabaret-buenrollito-occidental hasta el clásico egipcio (más o menos). Nada más fusionado o innovador que el pelo a lo Marilyn de Semíramis. ¡Vaya! Todo un desafío mantener al público interesado sin cambiar de estilo de manera radical entre número y número. No cabe duda de lo consiguieron.
Esto es un pequeño resumen de lo que pudimos ver:
-Dúos con un punto cómico: el de Semíramis y Valeria Farah, que abrió la noche, y el de Sarah y Qalamana. Los dos eran muy divertidos, el primero más por su expresividad y la gracia de las bailarinas. El sentido del humor de Semíramis se ve en todo lo que hace, pero fue una agradable sorpresa ver a Valeria Farah en un registro menos "princesita" del suyo habitual. El segundo, el de bastón, parecía según El Habibi un número clásico de clown con Sarah de payaso "serio" y Qalamana de payaso "tonto", más o menos. Éste fue de lo que más me gustó de la noche porque aprovechaba muy bien la expresividad natural de cada bailarina para montar una pieza con un mínimo de hilo narrativo.
- Zuel... es Zuel. Lo noto cambiado desde que vino a Sevilla hace un par de años. Quizá hace cosas técnica y físicamente más difíciles (te compro los cuádriceps). Me impresionó en especial su primer número, que comenzó con una larga entrada de taqsim, una exhibición de técnica y de masculinidad. Me recordaba a uno de estos atletas con una energía que parece que no se acaba nunca, o a Marlon Brando muy, muy muy joven. Resulta difícil comparar y quizá es inútil, pero me recordaba más a una estrella del Hollywood clásico que a cualquier otro bailarín (hombre) que yo haya visto. Hay que ver a Zuel bailar taqsim antes de opinar sobre hombres bailando danza oriental.
Y me gusta que introduzca en su baile el buen rollito sólo después de dejar claro quién manda.
-Ayda. Los estilos que bailó Ayda se ven poco por aquí. Generalmente las bailarinas que he visto hasta ahora llevan trajes que tapan más. Yo puedo decir poco que no se sepa ya sobre que Ayda es una gran bailarina; desde el punto de vista de lo que se mueve por Sevilla, es muy interesante ver cómo se equilibra un traje muy llamativo y sexy, con mucha lentejuela, con una técnica elegante y bonita en la que destacan la armonía de los brazos. Sin embargo, no me terminó de convencer su número de alas de Isis; se las quitó a media actuación, como si de una entrada de velo se tratara. A partir de ahí, la pieza cobró más sentido. Tiene una forma espectacular de oscilar de la expresividad sexy, a la dulce, a la cómica, todo en la misma pieza.
-Lili hace una interpretación espléndida del estilo contemporáneo del Cairo, que me encanta ver. Es una de esas personas con las que da igual cuál sea la coreografía, daría igual que estuvieran haciendo el calentamiento, se nota que lo vive y te lo hace vivir a ti. ¡Y llevaba el traje que más me gustó de toda la noche!
Ahora, que siga la buena racha y haya más espectáculos así.
En Sevilla hemos visto este tipo de espectáculos con Zuel, con las Bailarinas del Agua, y con las desaparecidas Samsara Tribe. Pueden incluirse también algunas de las galas de Ana Bella (las que no contaban con alumnas, ya que para mí la gala-de-alumnas y la gala profesional son cosas distintas). La gran diferencia entre este espectáculo y los de las dos compañías sevillanas es que la variedad estilística no era tan obvia. Veamos: quince piezas, siete bailarinas. Un solo de velo, un dúo de bastón, un solo de alas de Isis, y el resto de las piezas sin ningún accesorio, si recuerdo bien. Todas las actuaciones oscilaban entre el estilo moderno-pop-cabaret-buenrollito-occidental hasta el clásico egipcio (más o menos). Nada más fusionado o innovador que el pelo a lo Marilyn de Semíramis. ¡Vaya! Todo un desafío mantener al público interesado sin cambiar de estilo de manera radical entre número y número. No cabe duda de lo consiguieron.
Esto es un pequeño resumen de lo que pudimos ver:
-Dúos con un punto cómico: el de Semíramis y Valeria Farah, que abrió la noche, y el de Sarah y Qalamana. Los dos eran muy divertidos, el primero más por su expresividad y la gracia de las bailarinas. El sentido del humor de Semíramis se ve en todo lo que hace, pero fue una agradable sorpresa ver a Valeria Farah en un registro menos "princesita" del suyo habitual. El segundo, el de bastón, parecía según El Habibi un número clásico de clown con Sarah de payaso "serio" y Qalamana de payaso "tonto", más o menos. Éste fue de lo que más me gustó de la noche porque aprovechaba muy bien la expresividad natural de cada bailarina para montar una pieza con un mínimo de hilo narrativo.
- Zuel... es Zuel. Lo noto cambiado desde que vino a Sevilla hace un par de años. Quizá hace cosas técnica y físicamente más difíciles (te compro los cuádriceps). Me impresionó en especial su primer número, que comenzó con una larga entrada de taqsim, una exhibición de técnica y de masculinidad. Me recordaba a uno de estos atletas con una energía que parece que no se acaba nunca, o a Marlon Brando muy, muy muy joven. Resulta difícil comparar y quizá es inútil, pero me recordaba más a una estrella del Hollywood clásico que a cualquier otro bailarín (hombre) que yo haya visto. Hay que ver a Zuel bailar taqsim antes de opinar sobre hombres bailando danza oriental.
Y me gusta que introduzca en su baile el buen rollito sólo después de dejar claro quién manda.
-Ayda. Los estilos que bailó Ayda se ven poco por aquí. Generalmente las bailarinas que he visto hasta ahora llevan trajes que tapan más. Yo puedo decir poco que no se sepa ya sobre que Ayda es una gran bailarina; desde el punto de vista de lo que se mueve por Sevilla, es muy interesante ver cómo se equilibra un traje muy llamativo y sexy, con mucha lentejuela, con una técnica elegante y bonita en la que destacan la armonía de los brazos. Sin embargo, no me terminó de convencer su número de alas de Isis; se las quitó a media actuación, como si de una entrada de velo se tratara. A partir de ahí, la pieza cobró más sentido. Tiene una forma espectacular de oscilar de la expresividad sexy, a la dulce, a la cómica, todo en la misma pieza.
-Lili hace una interpretación espléndida del estilo contemporáneo del Cairo, que me encanta ver. Es una de esas personas con las que da igual cuál sea la coreografía, daría igual que estuvieran haciendo el calentamiento, se nota que lo vive y te lo hace vivir a ti. ¡Y llevaba el traje que más me gustó de toda la noche!
Ahora, que siga la buena racha y haya más espectáculos así.
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domingo, octubre 19, 2008
A la venta: Calendario Danza Bella 2009

La Fundación Ana Bella de ayuda a mujeres maltratadas da, principalmente, un lugar donde vivir a mujeres sin hogar, en muchos casos tras huir de situaciones de violencia. Muchas bailarinas de Sevilla, Cádiz y Extremadura hemos participado en actuaciones benéficas para la Fundación con unos resultados siempre positivos. Ahora tenemos un proyecto algo más ambicioso que una gala.
Se trata de un calendario del 2009, con una fotografía por mes de algunas de las bailarinas y compañías de danza oriental y tribal más prestigiosas del país. Es un calendario de pared, tamaño cuartilla. Hemos intentado que sea un surtido variado de estilos y localidades y por eso podréis ver preciosas fotos, en su mayoría exclusivas, de (por orden de aparición):
Mónica Tello.
Raqs Al-Hilal.
Eva Chacón.
Ayda.
Leonor y Raqs Al Farah.
Munique Neith.
Las Bailarinas del Agua.
Carolina Prior.
Alba Hayal.
Morgana.
Aljaradanza.
Ana Otero.
El precio del calendario es de 8 euros más gastos de envío (estos gastos pueden oscilar entre 50 céntimos y 5 euros dependiendo de que envíe un paquete o un solo calendario). Así lo puedes conseguir:
- Si vives en Sevilla capital, dentro de algunos días estará disponible en la peluquería y las clases de Semíramis en el Tardón (Triana). El teléfono de la peluquería para que os explique cómo llegar es 954 34 35 63. Otros lugares se podrán consultar a Kayla. Kayla está localizable en martita557arrobahotmail.com.
- Si eres alumna de una de las profesoras del calendario, o las tienes cerca, éstas son las que ya me han dicho que quieren que les envíe unos cuantos:
Raqs Al Hilal (Cádiz)
Ayda (Barcelona)
Leonor (Montijo, Badajoz y alrededores)
Morgana (Madrid)
Aljaradanza (diferentes localizaciones por Sevilla capital y alrededores).
El calendario puede adquirirse en Córdoba en la gala Wallada del viernes 31 de Octubre. Muchas gracias a Aixa Laxmi por su colaboración. Los calendarios vendidos en Córdoba no llevan un extra de gastos de envío.
-Si eres una de las otras profesoras, o una de sus alumnas, y tu escuela no sale en esa lista, será un despiste mío o intenné ha perdido los emails por el camino. En cualquier caso, avísame, por favor, y lo arreglaremos rápidamente.
-Si vives en Estepa, o en sus alrededores, ya sabes dónde estoy. Centro Deportivo UP, en la carretera del Rubio.
Si todas estas localizaciones no te cogen cerca y quieres calendarios: envíame un email lo antes posible a eugeniaandino arroba yahoo punto com diciéndome cuántos quieres. Si tienes una escuela, o quieres calendarios para regalar a todas tus amigas bailarinas, los gastos de envío pueden ser reducidos porque mandar paquetes es más barato que mandar cartas.
Si quieres colaborar aunque no sea poniendo dinero: Cortapega toda esta entrada del blog y pégala en el tuyo.
Es tan bonito que yo compraría dos: uno para usarlo y escribir fechas importantes encima, y otro para recortarlo y usarlo como pequeños pósters.
Creo que lo más hermoso de todo es que esta es la obra colaborativa más numerosa de toda la danza oriental en España. Veintitrés bailarinas, sus fotógrafos, quienes les han facilitado complementos, vestuarios y localizaciones, cuatro bailarinas que no salen en las fotos, Ana Bella, el Habibi, Kayla, mi padre, yo y por supuesto el maquetador, Javier Morillas Cerezo, hemos colaborado altruistamente en este proyecto. Contadlas: son cuarenta y cinco personas como mínimo. Emocionante.
Ahora compradme el calendario, y emocionadme las demás también.
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