viernes, marzo 16, 2007

Un asunto de alta diplomacia

Todas las que hemos pasado por más de un profesor, a menos que el segundo fuera discípulo del primero, lo sabemos: no hay dos profesores iguales. Es más, ni siquiera hay que bailar para saber eso. Piensa en tus tiempos en el colegio y en tu experiencia con profesores variados. ¿A que no era nunca igual? Con la danza oriental pasa como con todo lo que se aprende: cada profesor tiene su método. Hay, sin embargo, diferencias muy grandes entre dos profesoras de danza oriental y dos de, por ejemplo, Física. Las dos profes de Física han recibido titulación oficial y saben según criterios objetivos qué es lo que tienen que enseñar. Las de danza oriental, normalmente no. Por eso, en una clase de danza oriental te puedes encontrar con problemas como éstos:

-tu forma de ejecutar un movimiento es distinta a la del profesor. Por ejemplo, tu shimmy básico, el que te sale solo, empieza en las caderas, y el suyo en las rodillas.

-Tu forma de hacer un movimiento es más o menos igual, pero el estilo es diferente. Por ejemplo, varía la importancia dada a la expresividad; algunas profesoras miden según el criterio de la expresión que ponen ellas, y sus alumnas adoptan la "cara de bailar" como la que pone los pies en punta. Otros profesores quieren que te expreses tú sola, y otros ignoran este aspecto por completo.

-Tenéis una escala totalmente distinta para considerar si un movimiento es adecuado para el nivel o no. No se trata de que te resulte fácil o difícil. Un ejemplo: tuve una profesora que metía velo en la clase casi desde el principio, para que no le cogiéramos miedo, y otra que no introducía accesorios hasta llegar al nivel avanzado. Las dos creían que el velo era difícil, pero su metodología no tenía nada que ver.

-Los nombres de los pasos cambian. Como la caída doble, el rebote doble, el básico egipcio, el pisacigarro, el uno y medio, que son todos nombres para el mismo movimiento.

-Y, por último, el único caso de "pues mi seño del año pasado decía que..." en otro tipo de estudio: tu profesora de ahora y la anterior tienen una forma distinta de explicar.

Hay veces en las que por cualquier malentendido o dificultad, esto surge en clase. ¿Os habéis visto alguna vez en esta situación, o una que se le parezca?

Profe: "Hazlo más rápido /grande".
Alumna: "Es que con la última profesora que estuve este paso sólo se hacía así, despacio / pequeño, y rápido / grande no me sale"
Profe: "Pues ahora hazlo como lo hago yo".


Lo que ha dicho la alumna se puede entender de dos maneras. La primera es la bien-pensada: "es que he no sé hacerlo como lo haces tú, todavía" o "es que cogí un vicio con otra profesora, me lo tendré que quitar". Y la otra es la malpensada: "Es que este paso se hace como lo hago yo, porque mi última profesora siempre tenía razón".

En general, nadie tiene la intención de cuestionar los conocimientos de su profesora actual, pero es inevitable que a veces un profesor piense que el alumno que le presenta el método de otro experto se sienta, digamos, un poquitín desafiado. Yo no soy profesora de baile, pero sí de otras cosas, y me ha pasado esto alguna vez aislada. Ante esta situación y los diversos "Es que mi seño..." lo único que cabe es la buena voluntad por las dos partes, sentido del humor, saber que nadie tiene la verdad absoluta, y para las alumnas a las que les guste tanto su profesora antigua como la nueva, aprovechar la oportunidad de saberse dos rutas para llegar al mismo lugar.

4 comentarios:

Ayana dijo...

La verdad que este es un tema fuerte de opinar. Nadie tiene culpa de que le ensañan sus profesores. Todos los profesores que se tengan te enseñan algo y siempre intentan hacerlo lo mejor que saben poniendo su empeño y cariño... Nunca ningún profesor se debe sentir mal o criticar el trabajo hecho por otro profesional. Hay que aceptar todas las críticas y tomar con paciencia los defectos y virtudes adquiridas por otros maestros. Con que digan algo así como:" en mi clase se hace lo que yo diga" pero de buen royo, todas felices.
A vivir y ser felices que son dos días.!!!!

Ali dijo...

Es normal que dos personas no enseñen lo mismo de la misma forma, y hay que verlo como algo normal; pero también es normal que al alumno esto le choque al principio, y el profesor debería asumirlo.

Me parece dificilísimo enseñar, y enseñar danza, aún más.

Su dijo...

En mi corta experiencia aprendiendo danza oriental he tenido dos profes muy distintas, reconozco que me he enganchado a esto gracias a la primera porque además de enseñar los pasos intentaba enseñarnos cosas de culturilla, nos enseñaba a respetar otros modos de vivir y pensar. Pero, sinceramente, estoy aprendiendo mucho con la que tengo ahora, porque va más a lo práctico y nos machaca hasta el infinito y más allá, nos corrije y se rie con nosotras de sus fallos y de los nuestros.
Cuando se fue la primera profe quedaron un par de alumnas suyas muy adictas a ella, que hacían eso que tu dices de cuestionar la forma de enseñar de la nueva... lo cierto es que cuando se fueron (obviamente porque pensaban que la nueva no daba la talla), respiramos todas un poco porque se alivió la tensión y empezamos a aprender de verdad.
Yo creo que siempre se debe respetar el trabajo de los demás, y enseñar me parece muy muy difícil.
Un saludo

Zulaika dijo...

pues mi historia con profesoras..es triste..
la ultima que me han puesto no sabe que es la henna, ni siquiera que es un derbake...me siento estafada, porque no es tenga su propio librillo...esque todavia no se lo ha comprao.