miércoles, abril 11, 2007

Una visualización

Os voy a proponer un ejercicio de visualización que espero que os guste. A mí me parece que sirve para mejorar el equilibrio, o más bien nuestra confianza en la capacidad de mantenerlo, y también para mantener la parte inferior del cuerpo relajada o quieta cuando nos interesa. Por ejemplo, cuando estamos haciendo rbazos de serpiente.

Ponte de pie, descalza. No te pongas calcetines ni uses alfombra, a menos que vayas a coger frío y eso te distraiga. Cierra los ojos y concéntrate en el peso de tus pies sobre el suelo. ¿Cómo se apoyan? Debería apoyarse el pie entero menos el puente, no sólo el borde exterior. Observa si tus dedos se apoyan en el suelo, si sólo lo tocan, o si los estás manteniendo en el aire. Corrige eso, y apóyate con toda la superficie de pie posible. Dobla un poco los tobillos y las rodillas, y bascula la pelvis.

Ahora imagínate que te estás convirtiendo en árbol. Tus pies están firmemente unidos al suelo, son tus raíces. Tu cuerpo hasta la cintura, o hasta las rodillas o hasta donde tú quieras, se vuelve de madera, pero de madera viva. De algo que sea bien bonito: ébano, caoba, sándalo. A mí me gusta pensar en un cerezo o un manzano (sí, soy una golosa, qué pasa). Céntrate en tu respiración y en tu imagen mental de tu árbol preferido.

Una vez que ya estás bien metida en esa imagen, levanta un pie del suelo. Puedes hacerlo tranquilamente, porque el otro pie te va a sujetar firmemente.

Cuando vayas a hacer un ejercicio o un movimiento que te resulte difícil porque tienes que concentrarte en mantener el equilibrio, recupera tu imagen del árbol. Puedes seguir manteniéndote igual de firme en cualquier posición. Tus raíces te sujetan.

3 comentarios:

elisa dijo...

ah nia! me encanta como escribes. es como una poesia!!!!!

helenna dijo...

Una vez me enseñó un bailarín que cuando haces un paso de equilibrio, como quedar parada en un solo pie, lo que debes hacer es apretar bien los glúteos. Resulta absolutamente.
Esa idea deconcentrarse en la imagen que describes también. Además, uno puede imaginarse el paisaje: una brisa suave de verano en la mañana, cuando el sol es tibio; pájaros despertando en tus ramas, y el cielo azul, infinito, y tú eres un árbol bello, vivo,sereno, paciente armonioso.

Nia dijo...

Helena, eso lo tengo que probar!

Elisa, gracias. Si picas en mi nombre llegas a la parte de mi otro blog donde salen mis poemas :)