Pues parece que no necesito salir de Sevilla para buscarme algún buen intensivo en Septiembre. Isa, mi profesora de los últimos meses, ha preparado uno doble:
INTENSIVO 1: Solo de percusión. Nivel intermedio-alto. Sábado 9 de Septiembre.
INTENSIVO 2: Coreografía estilo egipcio moderno/pop. Nivel principiante-intermedio. Dmmingo 10 de Septiembre.
AMBOS: Horario de 10:30 a 13:30. 25 euros cada uno. Zona Alameda (Isa os explica dónde queda el local).
Más información y reservas: tlf. 615 64 12 72. Preguntar por Isa.
este intensivo me parece una ocasión estupenda de empezarel curso con buen pie, aunque luego vayamos a las clases regulares de otra profesora. De las clases de Isa, yo creo que el punto fuerte es la coreografía, porque las diseña muy bonitas. Así que nada, ya nos veremos por allí.
lunes, agosto 28, 2006
lunes, agosto 21, 2006
Más sobre problemas de espalda y cadera
Me cuentan en un comentario a mi post sobre mis caderas y sus defectos lo siguiente, que edito recortando pero sin añadir nada:
yo también tengo una cadera más alta que la otra y la columna como una S. Siempre he practicado deporte pero desde hace varios años estoy tan sedentaria que no me reconozco. (...) decidí apuntarme a danza del vientre. Resultados: Es genial, me lo pasaba pipa en las clases y la música, los movimientos, todo fenomenal, excepto mi espalda: una contractura dorsal que no me ha dejado terminar el curso intensivo.
(...)
No sé cuál de todas estas cosas pudo haber influido:
=>La danza del vientre parece difícil de lograr, pero hasta que no lo intentas no sabes cuánto de fuerza y dominio muscular se necesita;
=>Después de varios años, igual le he pedido peras al olmo y tengo que echar el freno.
=> Era un curso intensivo de verano y mi profe es muy novata (o al menos es lo que me ha parecido). Baila bien, tiene mucho control pero de corregir posturas y "cuidarnos" a la hora de movernos la verdad es que poco.
A lo mejor otras lectoras tienen otras opiniones (y por favor si me está leyendo algún profesor, ¡que comente!), pero yo lo que creo es que pocos movimientos de la danza oriental requieren fuerza. Para mantener un shimmy mucho rato, o para bailar rápido, sí. Pero los movimientos no requieren verdadera fuerza; hacerlos bien es otra historia, pero no tanto una cuestión de fuerza. Según mi experiencia, ondular siempre es difícil y si tienes problemas de espalda, es aún más difícil. Yo descartaría de entrada que el problema fueran los movimientos por sí mismos.
Otra posibilidad es que estabas tensa, e hiciste un movimiento que por estar así te hizo daño. Por ejemplo, si la contractura está en la parte superior de la espalda, puede ser que tenías los hombros o la espalda tensos mientras mantenías los brazos en alto. Pero el problema es tensión, no falta de fuerza. Puedes ganar mucha resistencia muscular con el baile.
Si el dolor está en la parte baja de la espalda, no hay muchas opciones aparte de la mala postura. Recuerda siempre mantener la pelvis basculada.
Otras ideas para cuidar una desviación de columna:
Haz un buen calentamiento, con muchos estiramientos.
Que todos los movimientos sean simétricos. Haz un mismo número de repeticiones con cada mitad del cuerpo.
Haz estiramientos al acabar la sesión.
Si estás muy mal, no hagas intensivos de varias horas, o asiste pero no trabajes hasta agotarte.
Si un movimiento concreto te duele, díselo a la profesora.
yo también tengo una cadera más alta que la otra y la columna como una S. Siempre he practicado deporte pero desde hace varios años estoy tan sedentaria que no me reconozco. (...) decidí apuntarme a danza del vientre. Resultados: Es genial, me lo pasaba pipa en las clases y la música, los movimientos, todo fenomenal, excepto mi espalda: una contractura dorsal que no me ha dejado terminar el curso intensivo.
(...)
No sé cuál de todas estas cosas pudo haber influido:
=>La danza del vientre parece difícil de lograr, pero hasta que no lo intentas no sabes cuánto de fuerza y dominio muscular se necesita;
=>Después de varios años, igual le he pedido peras al olmo y tengo que echar el freno.
=> Era un curso intensivo de verano y mi profe es muy novata (o al menos es lo que me ha parecido). Baila bien, tiene mucho control pero de corregir posturas y "cuidarnos" a la hora de movernos la verdad es que poco.
A lo mejor otras lectoras tienen otras opiniones (y por favor si me está leyendo algún profesor, ¡que comente!), pero yo lo que creo es que pocos movimientos de la danza oriental requieren fuerza. Para mantener un shimmy mucho rato, o para bailar rápido, sí. Pero los movimientos no requieren verdadera fuerza; hacerlos bien es otra historia, pero no tanto una cuestión de fuerza. Según mi experiencia, ondular siempre es difícil y si tienes problemas de espalda, es aún más difícil. Yo descartaría de entrada que el problema fueran los movimientos por sí mismos.
Otra posibilidad es que estabas tensa, e hiciste un movimiento que por estar así te hizo daño. Por ejemplo, si la contractura está en la parte superior de la espalda, puede ser que tenías los hombros o la espalda tensos mientras mantenías los brazos en alto. Pero el problema es tensión, no falta de fuerza. Puedes ganar mucha resistencia muscular con el baile.
Si el dolor está en la parte baja de la espalda, no hay muchas opciones aparte de la mala postura. Recuerda siempre mantener la pelvis basculada.
Otras ideas para cuidar una desviación de columna:
Haz un buen calentamiento, con muchos estiramientos.
Que todos los movimientos sean simétricos. Haz un mismo número de repeticiones con cada mitad del cuerpo.
Haz estiramientos al acabar la sesión.
Si estás muy mal, no hagas intensivos de varias horas, o asiste pero no trabajes hasta agotarte.
Si un movimiento concreto te duele, díselo a la profesora.
miércoles, agosto 16, 2006
Para reírnos un rato
Este enlace se lo he robado a Nur: un blog de portadas de discos de música para danza oriental, muy antiguos. Disfrutad del aire retro, de los trajes bonitos, y reíos un poco de su aire setentero.
jueves, agosto 10, 2006
Vídeo de bailarín
¡Me encanta cuando la gente hace mi trabajo por mí! (es brooma)
Nelia nos deja esto en los comentarios:
Amazing Dancer - video powered by Metacafe
El traje me parece espantoso, y cuando se le ven las manos se nota que lleva manos femeninas; las masculinas llevan todos los dedos juntos. Pero son dos defectos no muy importantes en un vídeo bastante bueno. El bailarín tiene una técnica estupenda, creo.
Nelia nos deja esto en los comentarios:
Amazing Dancer - video powered by Metacafe
El traje me parece espantoso, y cuando se le ven las manos se nota que lleva manos femeninas; las masculinas llevan todos los dedos juntos. Pero son dos defectos no muy importantes en un vídeo bastante bueno. El bailarín tiene una técnica estupenda, creo.
miércoles, agosto 09, 2006
Una cita
La falta de opiniones nuevas (en este blog no hay artículos, ensayos ni posts: hay opiniones) es porque hace un calor que no deja pensar y porque de momento estoy sin clases, y si no tengo clases no se me ocurren cosas. Para que no penséis que me he ido y os he dejado solitas, aquí os dejo las sabias palabras de Gene Kelly:
"Con catorce años, descubrí a las chicas. Entonces, bailar era la única manera de poder echar un brazo alrededor de una. Bailar era cortejar. Sólo más adelante descubrí que bailamos la alegría. Bailamos el amor. Bailamos los sueños."
"Con catorce años, descubrí a las chicas. Entonces, bailar era la única manera de poder echar un brazo alrededor de una. Bailar era cortejar. Sólo más adelante descubrí que bailamos la alegría. Bailamos el amor. Bailamos los sueños."
sábado, julio 29, 2006
Bailar con y sin zapatos 2
Me sugiere Nelia en un comentario que hable acerca de la polémica que a veces se forma sobre si es más correcto bailar con o sin zapatos. Ya hablé del tema una vez, pero se puede ampliar.
Creo que en primer lugar, como hay muchos estilos de danza oriental, es natural que no les vaya bien a todos bailar con los mismos zapatos (o sin ellos). Igual que para bailar baladi queremos un vestido baladi, y para bailar tribal igual, y así sucesivamente, hay estilos de zapato obligatorio, de zapato opcional, e incluso con los que es preferible bailar sin zapatos.
Hay dos clases de zapatos que nos interesan: zapatillas de ballet, y zapatos de verdad, que pueden ser desde tacones como los de bailar flamenco (foto para las lectoras extranjeras), a sandalias de tacón de aguja. Llevar zapato con tacón limita tus movimientos: ya sólo puedes bailar oriental clásico, porque no puedes alternar entre estar en planta y estar en punta. Es como estar todo el tiempo en punta. A mi modo de ver, bloquea la pelvis, y hace bailar más difícil; esto también es porque no he practicado casi nada bailar con zapatos. Por último, sobra en cualquier estilo de baile que pretenda ser folklórico.
Casi todo lo que voy a decir a continuación lo sé gracias a un excelente artículo de Shira. Si podéis leer en inglés, os lo recomiendo.
Ahora bien, se considera generalmente aceptado bailar con zapatos de tacón en todo Oriente Medio. Las bailarinas egipcias empezaron a ponerse zapatos (pero no de tacón) desde principios del siglo XX, para demostrar que no eran pobres y se los podían permitir. Más tarde, la gran Nadia Gamal, la primera bailarina libanesa de prestigio, como era muy bajita usaba tacones muy altos, y por ello las bailarinas libanesas siempre usan zapatos de tacón. En Turquía también son habituales en las bailarinas de espectáculo.
Resumiendo: usar tacones es muy auténtico, porque las bailarinas del Mediterráneo oriental llevan cincuenta años haciéndolo. Que te podrías machacar las lumbares y que no se usan fueran del baile como espectáculo, también es verdad.
El baile con zapatillas tipo ballet es, para mí, el comodín. Tiene la naturalidad de bailar delcalza, en cuanto a la libertad de movimientos. Es discreto, y combina con todo: yo me sentiría fuera de lugar con un precioso traje todo lleno de lentejuelas y los pies descalzos. En Egipto, las bailarinas suelen usar unas zapatillas iguales que las de ballet pero plateadas o doradas: yo se las he visto a occidentales de prestigio que han vivido en Egipto, como Sahra Saeeda y Samah.
En la búsqueda de la "autenticidad", cuando asistí a un taller de Shamadan impartido por Sahra, nos habló de la diferencia entre el estilo con y sin zapatos. Bailar sin zapatos se considera más vulgar porque aunque sólo sea simbólicamente, estás representando a una chica egipcia tan pobre que no tiene zapatos, por lo que el estilo debe ser más "gamberrillo", más callejero. El cuerpo menos erguido, los brajos más bajos y más relajados, la expresión más pícara. Pero claro, esto era una opinión aplicable a un momento concreto y un estilo concreto.
Si te gusta bailar descalza, hazlo. Pero para bailar en público, puede ser más práctico bailar con zapatillas de ballet, para evitar que te hagas daño pisando cualquier cosa. Y si quieres bailar descalza, evita que los pies desentonen con tu conjunto llevándolos muy cuidados y bonitos.
Creo que en primer lugar, como hay muchos estilos de danza oriental, es natural que no les vaya bien a todos bailar con los mismos zapatos (o sin ellos). Igual que para bailar baladi queremos un vestido baladi, y para bailar tribal igual, y así sucesivamente, hay estilos de zapato obligatorio, de zapato opcional, e incluso con los que es preferible bailar sin zapatos.
Hay dos clases de zapatos que nos interesan: zapatillas de ballet, y zapatos de verdad, que pueden ser desde tacones como los de bailar flamenco (foto para las lectoras extranjeras), a sandalias de tacón de aguja. Llevar zapato con tacón limita tus movimientos: ya sólo puedes bailar oriental clásico, porque no puedes alternar entre estar en planta y estar en punta. Es como estar todo el tiempo en punta. A mi modo de ver, bloquea la pelvis, y hace bailar más difícil; esto también es porque no he practicado casi nada bailar con zapatos. Por último, sobra en cualquier estilo de baile que pretenda ser folklórico.
Casi todo lo que voy a decir a continuación lo sé gracias a un excelente artículo de Shira. Si podéis leer en inglés, os lo recomiendo.
Ahora bien, se considera generalmente aceptado bailar con zapatos de tacón en todo Oriente Medio. Las bailarinas egipcias empezaron a ponerse zapatos (pero no de tacón) desde principios del siglo XX, para demostrar que no eran pobres y se los podían permitir. Más tarde, la gran Nadia Gamal, la primera bailarina libanesa de prestigio, como era muy bajita usaba tacones muy altos, y por ello las bailarinas libanesas siempre usan zapatos de tacón. En Turquía también son habituales en las bailarinas de espectáculo.
Resumiendo: usar tacones es muy auténtico, porque las bailarinas del Mediterráneo oriental llevan cincuenta años haciéndolo. Que te podrías machacar las lumbares y que no se usan fueran del baile como espectáculo, también es verdad.
El baile con zapatillas tipo ballet es, para mí, el comodín. Tiene la naturalidad de bailar delcalza, en cuanto a la libertad de movimientos. Es discreto, y combina con todo: yo me sentiría fuera de lugar con un precioso traje todo lleno de lentejuelas y los pies descalzos. En Egipto, las bailarinas suelen usar unas zapatillas iguales que las de ballet pero plateadas o doradas: yo se las he visto a occidentales de prestigio que han vivido en Egipto, como Sahra Saeeda y Samah.
En la búsqueda de la "autenticidad", cuando asistí a un taller de Shamadan impartido por Sahra, nos habló de la diferencia entre el estilo con y sin zapatos. Bailar sin zapatos se considera más vulgar porque aunque sólo sea simbólicamente, estás representando a una chica egipcia tan pobre que no tiene zapatos, por lo que el estilo debe ser más "gamberrillo", más callejero. El cuerpo menos erguido, los brajos más bajos y más relajados, la expresión más pícara. Pero claro, esto era una opinión aplicable a un momento concreto y un estilo concreto.
Si te gusta bailar descalza, hazlo. Pero para bailar en público, puede ser más práctico bailar con zapatillas de ballet, para evitar que te hagas daño pisando cualquier cosa. Y si quieres bailar descalza, evita que los pies desentonen con tu conjunto llevándolos muy cuidados y bonitos.
jueves, julio 27, 2006
¡Véndete! ¡Anúnciate!
Por una vez y sin que sirva de precedente, por favor, dejadme anuncios en los comentarios.
No tengo vacaciones en verano; de hecho estoy trabajando más o menos el triple que en invierno. A partir Septiembre quiero irme a hacer algún intensivo fuera de Sevilla. Lo que más me interesa de todo es:
-El velo. Cualquier nivel, aunque el mío es tirando a intermedio.
-Los crótalos. Mi nivel es mínimo.
-Correción postural. Brazos.
Y lo que no me interesa tanto son los cursos de iniciación, y el tribal. Estoy dispuesta adesplazarme a casi cualquier sitio, pero no más de tres o cuatro días.
No tengo vacaciones en verano; de hecho estoy trabajando más o menos el triple que en invierno. A partir Septiembre quiero irme a hacer algún intensivo fuera de Sevilla. Lo que más me interesa de todo es:
-El velo. Cualquier nivel, aunque el mío es tirando a intermedio.
-Los crótalos. Mi nivel es mínimo.
-Correción postural. Brazos.
Y lo que no me interesa tanto son los cursos de iniciación, y el tribal. Estoy dispuesta adesplazarme a casi cualquier sitio, pero no más de tres o cuatro días.
sábado, julio 22, 2006
Odaliscas
He hablado en numerosas ocasiones sobre cuánto me molesta la relación que algunos establecen entre la danza oriental y el sexo, y también con algo que no es exactamente sexo: la visión de la danza oriental como algo que las mujeres de países de Oriente Medio practican para entretener o excitar a hombres. Esta imagen es una manipulación, creada en el siglo XIX por hombres occidentales que acudían a Egipto y Turquía, entre otros países, en busca de emociones fuertes. La imagen moderna de la mujer caribeña, muy sensual, o de la mujer del sudeste asiático, muy dócil, alimentada por el turismo sexual a países como Cuba o Tailandia, es la versión moderna de lo que estaba ocurriendo en Oriente Medio hace un poco más de un siglo.
Por todo esto, no soporto ver cómo se pone de moda la palabra "odalisca" para querer decir "bailarina de danza oriental". Según mi Enciclopedia Larousse, una odalisca es: "esclava dedicada al servicio del harén del Sultán". Según la Wikipedia, versión inglesa, que os traduzco a continuación:
Una odalisca era una esclava o concubina en el harén del sultán del Imperio Otomano. La palabra, de origen francés, viene del turco odalık, que significa "criada"; "oda" significa "sala, habitación".
Una odalisca no era una concubina del harén, pero podía llegar a serlo. Las odaliscas eran las esclavas vírgenes del harén, donde ocupaban el últoimo peldaño de la escala social, y no servían al sultán en persona sino a sus esposas y concubinas, como criadas personales. Las odaliscas solían ser regalos ofrecidos al sultán, que por lo general no las veía nunca, ya que normalmente estaban bajo la supervisión de la madre del mismo. Si una odalisca tenía una belleza extraordinaria o tenía un talento excepcional para el canto o el baile, sería preparada para ser una posible concubina. Si así se le requería, una odalisca entrenada como concubina tendría relaciones sexuales con el sultán, y sólo después de esto cambiaría de estatus, pasando a ser una concubina. En el imperio otomano, cada concubina veía al sultán una sola vez, y sus usos sólo serían requeridos más veces si era una bailarina, cantante o amante especialmente buena y por tanto llamaba su atención. Si por casualidad la concubina quedaba embarazada y daba al sultán un hijo varón, se convertía en una de sus esposas.
^^^^
Hasta aquí la Wikipedia.
Yo no soy una odalisca, ni quiero que me llame nadie así, y me siento incómoda sabiendo que hay una tienda que se llama así y que hay profesoras y bailarinas que se hacen llamar odaliscas.
Por todo esto, no soporto ver cómo se pone de moda la palabra "odalisca" para querer decir "bailarina de danza oriental". Según mi Enciclopedia Larousse, una odalisca es: "esclava dedicada al servicio del harén del Sultán". Según la Wikipedia, versión inglesa, que os traduzco a continuación:
Una odalisca era una esclava o concubina en el harén del sultán del Imperio Otomano. La palabra, de origen francés, viene del turco odalık, que significa "criada"; "oda" significa "sala, habitación".
Una odalisca no era una concubina del harén, pero podía llegar a serlo. Las odaliscas eran las esclavas vírgenes del harén, donde ocupaban el últoimo peldaño de la escala social, y no servían al sultán en persona sino a sus esposas y concubinas, como criadas personales. Las odaliscas solían ser regalos ofrecidos al sultán, que por lo general no las veía nunca, ya que normalmente estaban bajo la supervisión de la madre del mismo. Si una odalisca tenía una belleza extraordinaria o tenía un talento excepcional para el canto o el baile, sería preparada para ser una posible concubina. Si así se le requería, una odalisca entrenada como concubina tendría relaciones sexuales con el sultán, y sólo después de esto cambiaría de estatus, pasando a ser una concubina. En el imperio otomano, cada concubina veía al sultán una sola vez, y sus usos sólo serían requeridos más veces si era una bailarina, cantante o amante especialmente buena y por tanto llamaba su atención. Si por casualidad la concubina quedaba embarazada y daba al sultán un hijo varón, se convertía en una de sus esposas.
^^^^
Hasta aquí la Wikipedia.
Yo no soy una odalisca, ni quiero que me llame nadie así, y me siento incómoda sabiendo que hay una tienda que se llama así y que hay profesoras y bailarinas que se hacen llamar odaliscas.
jueves, julio 20, 2006
El post interactivo del día
Os quiero hacer una pregunta cotilla: De las lectoras (y algún lector también habrá), ¿quiénes se han visto a sí mismas en vídeo? ¿cómo fue vuestra primera experiencia grabada? ¿os gustó veros después? ¿Os llevasteis alguna sorpresa?
Empiezo yo: la primera vez que me grabaron, llevaba bailando unos tres meses y mi clase dio un recital, en el mismo gimnasio de las clases, para los amigos de las compañeras. A mí vino a verme alguien con una cámara de fotos digital, y además de hacerme una par de docenas de fotos, grabó menos de un minuto de vídeo. Los pasos que grabó eran sencillos: pocos pasos laterales, círculo y medio de cadera en un sentido, círculo y medio en el otro. No me gustó nada verme porque llevaba los brazos tiesos: tenían que ir abiertos, pero la profesora no nos corregía los brazos a ese nivel (cuando pasé a la clase intermedia sí lo hacía) y además de abiertos iban tensos: ¡llevarlos abiertos no significa llevarlos en cruz!
La segunda vez que me vi en vídeo había mejorado bastante.
Empiezo yo: la primera vez que me grabaron, llevaba bailando unos tres meses y mi clase dio un recital, en el mismo gimnasio de las clases, para los amigos de las compañeras. A mí vino a verme alguien con una cámara de fotos digital, y además de hacerme una par de docenas de fotos, grabó menos de un minuto de vídeo. Los pasos que grabó eran sencillos: pocos pasos laterales, círculo y medio de cadera en un sentido, círculo y medio en el otro. No me gustó nada verme porque llevaba los brazos tiesos: tenían que ir abiertos, pero la profesora no nos corregía los brazos a ese nivel (cuando pasé a la clase intermedia sí lo hacía) y además de abiertos iban tensos: ¡llevarlos abiertos no significa llevarlos en cruz!
La segunda vez que me vi en vídeo había mejorado bastante.
martes, julio 18, 2006
Danza oriental friki!
Una amiga que no baila me ha pasado este enlace: un número inspirado en la Guerra de las Galaxias.
Esa actuación, según la bailarina y coreógrafa, estaba pensada para una convención de fans de la Guerra de las Galaxias. Los movimientos son "auténticos", pero el traje puede resultar ofensivo para puristas. El estilo no podría ser más americano: el ideal del solo de percusión a la americana es marcar con shimmy o acento (depende de la velocidad) todos y cada uno de los golpes de la darbuka. En un estilo más oriental, la bailarina no está tan subordinada a la música.
Hay una versión más larga aquí. ¡Atención a las ondas del minuto 1:35!
Esa actuación, según la bailarina y coreógrafa, estaba pensada para una convención de fans de la Guerra de las Galaxias. Los movimientos son "auténticos", pero el traje puede resultar ofensivo para puristas. El estilo no podría ser más americano: el ideal del solo de percusión a la americana es marcar con shimmy o acento (depende de la velocidad) todos y cada uno de los golpes de la darbuka. En un estilo más oriental, la bailarina no está tan subordinada a la música.
Hay una versión más larga aquí. ¡Atención a las ondas del minuto 1:35!
miércoles, julio 12, 2006
Cómo coreografiar 1: entradas
Advierto de algo importante: sólo voy a dar mi opinión de novatilla. Después de dos años bailando, no se puede pretender que sepa coreografiar, aunque algún pequeño intento he hecho. Me ha llamado la atención una búsqueda google en este blog: "cómo comenzar una coreografía espectacular" y paso a dar mi opinión sobre ello. ¡Comentarios abiertos a todo el que quiera!
Creo que no es ncesario que una coreografía que quiera ser espectacular tenga una entrada que también lo sea. Reserva tus mejores shimmies para más tarde. ¿Por qué? Pues porque ni tú ni el público habéis entrado en calor. Aún no has entrado en el ritmo de la música, por lo menos no a la perfección. Ellos no saben qué les espera, y si les das demasiado material demasiado pronto, lo que ocurra después no los impresionará como debe. Por otra parte, hay algo que es parte de la tradición: un espectáculo de danza oriental suele comenzar con una entrada, un desplazamiento desde fuera de la zona de baile hacia ésta. Me imagino se debe a la costumbre de bailar en espacios donde se espera que la bailarina entre, baile, y salga: restaurantes, salones de té, salas de fiesta. Una bailarina en un escenario puede colocarse, y entonces se abre el telón. En danza oriental esto no es lo más frecuente, y si llegas andando como siempre, te colocas, y entonces empieza la música y tu baile, se pierde todo el encanto. Tú entras siendo ya bailarina.
De momento hemos establecido dos ideas: una, que es mejor no empezar con un movimiento espectacular. La segunda, que es mejor empezar con una entrada. Algunas piezas musicales no permiten una entrada larga: un solo de percusión de minuto y medio, por ejemplo. hay que decidir cuánto va a ocupar la entrada en función de para qué vaya a ser la coreografía: una clase, un local, un escenario; y de la música: folklórica, pop, percusión, breve, larga.
Cada estilo de música dicta también los movimientos adecuados. La típica pieza que empieza muy, muy lenta y al cabo de un minuto se vuelve rápida te está pidiendo una entrada con velo, o una entrada de pocos pasos y que luzcas tu fantástico taqsim antes de ponerte a bailar con energía; si eliges el velo, cuando la música cambia puedes soltarlo y olvidarte de él, pero con elegancia, por favor.
Una pieza que sea rápida entera requiere una entrada que combine andar con un shimmy. Si es breve, los pasos justos para colocarte donde el público (real o imaginario, si estás en clase) pueda verte. Si es más larga, puedes darte una vueltecita para que te admiren.
Por último, si la pieza no empieza rápido, y no quieres complicarte la vida con velos o taqsim, simplemente entra andando elegantemente. No es necesario hacer movimientos especiales, si llevas los brazos en una postura bonita y tus pasos van precisos con el ritmo de la música.
Un último detalle: piensa en las coreografías que te enseña tu profesora. ¿Tienden a incluir entrada? Si es así, incluso cuando está enseñando tiene presente la faceta del baile como espectáculo, algo muy positivo porque hace que la formación sea completa. Si tiende a no incluir nunca, o casi nunca, una entrada en forma de desplazamiento, una de dos: no tiene experiencia bailando en público, o si la tiene, se la guarda para ella para evitar que seas su competencia. Hay pocas cosas que más delatan a una bailarina sin experiencia que no saber entrar en escena.
Por ello, si tu profesora baila muy bien, realmente muy bien, y ves que te enseña coreografías que no incluyen entrada al escenario, creo que puedes dudar de su ética.
Creo que no es ncesario que una coreografía que quiera ser espectacular tenga una entrada que también lo sea. Reserva tus mejores shimmies para más tarde. ¿Por qué? Pues porque ni tú ni el público habéis entrado en calor. Aún no has entrado en el ritmo de la música, por lo menos no a la perfección. Ellos no saben qué les espera, y si les das demasiado material demasiado pronto, lo que ocurra después no los impresionará como debe. Por otra parte, hay algo que es parte de la tradición: un espectáculo de danza oriental suele comenzar con una entrada, un desplazamiento desde fuera de la zona de baile hacia ésta. Me imagino se debe a la costumbre de bailar en espacios donde se espera que la bailarina entre, baile, y salga: restaurantes, salones de té, salas de fiesta. Una bailarina en un escenario puede colocarse, y entonces se abre el telón. En danza oriental esto no es lo más frecuente, y si llegas andando como siempre, te colocas, y entonces empieza la música y tu baile, se pierde todo el encanto. Tú entras siendo ya bailarina.
De momento hemos establecido dos ideas: una, que es mejor no empezar con un movimiento espectacular. La segunda, que es mejor empezar con una entrada. Algunas piezas musicales no permiten una entrada larga: un solo de percusión de minuto y medio, por ejemplo. hay que decidir cuánto va a ocupar la entrada en función de para qué vaya a ser la coreografía: una clase, un local, un escenario; y de la música: folklórica, pop, percusión, breve, larga.
Cada estilo de música dicta también los movimientos adecuados. La típica pieza que empieza muy, muy lenta y al cabo de un minuto se vuelve rápida te está pidiendo una entrada con velo, o una entrada de pocos pasos y que luzcas tu fantástico taqsim antes de ponerte a bailar con energía; si eliges el velo, cuando la música cambia puedes soltarlo y olvidarte de él, pero con elegancia, por favor.
Una pieza que sea rápida entera requiere una entrada que combine andar con un shimmy. Si es breve, los pasos justos para colocarte donde el público (real o imaginario, si estás en clase) pueda verte. Si es más larga, puedes darte una vueltecita para que te admiren.
Por último, si la pieza no empieza rápido, y no quieres complicarte la vida con velos o taqsim, simplemente entra andando elegantemente. No es necesario hacer movimientos especiales, si llevas los brazos en una postura bonita y tus pasos van precisos con el ritmo de la música.
Un último detalle: piensa en las coreografías que te enseña tu profesora. ¿Tienden a incluir entrada? Si es así, incluso cuando está enseñando tiene presente la faceta del baile como espectáculo, algo muy positivo porque hace que la formación sea completa. Si tiende a no incluir nunca, o casi nunca, una entrada en forma de desplazamiento, una de dos: no tiene experiencia bailando en público, o si la tiene, se la guarda para ella para evitar que seas su competencia. Hay pocas cosas que más delatan a una bailarina sin experiencia que no saber entrar en escena.
Por ello, si tu profesora baila muy bien, realmente muy bien, y ves que te enseña coreografías que no incluyen entrada al escenario, creo que puedes dudar de su ética.
sábado, julio 08, 2006
La cuadratura del círculo.... torácico
Me costó mucho tiempo hacer círculos torácicos medio bien. Lo atribuyo a dos cosas: mi desviación de columna cuenta, pero sobre todo, influyó la falta de tono y fuerza en los músculos pectorales. Una vez que hice varios cientos de levantadas de pecho simples (saca pecho, hunde pecho; saca pecho, hunde pecho), gané algo de fuerza para poder trazar con la caja torácica un círculo que no empezara en las caderas y que no moviera los hombros ni la cabeza. No es un movimiento con el que necesite concentrarme mucho, nunca me cuesta trabajo, pues nunca fue un problema de coordinación sino de condición física.
Por eso me llevé una gran sorpresa en clase el día en que la profesora dijo "bien; con el círculo del busto se puede andar, así". Y dio tres o cuatro pasos hacia adelante, cruzando ligeramente un pie por delante del otro (me recordaba a una gata), y haciendo estos giros, más o menos un giro por cada paso. El cambio en el movimiento era dramático: parecía una muñeca de goma que se fuera a desconyuntar, a pesar de que cada movimiento individual era sencillo y sutil: círculos, pasos, brazos, cabeza quieta y simplemente relajada.
Lo más curioso de todo es que cuando las alumnas lo intentamos, nos costó mucho trabajo. No era imposible, pero requería mucha concentración. ¿qué tendrá que ver lo que hace el pecho con los pies al caminar? Pues algo hay que los conecta, la fuerza de la costumbre, supongo. No soy capaz e hacer este paso sin poner las manos en las caderas para impedir que se muevan. Todo llegará.
Por eso me llevé una gran sorpresa en clase el día en que la profesora dijo "bien; con el círculo del busto se puede andar, así". Y dio tres o cuatro pasos hacia adelante, cruzando ligeramente un pie por delante del otro (me recordaba a una gata), y haciendo estos giros, más o menos un giro por cada paso. El cambio en el movimiento era dramático: parecía una muñeca de goma que se fuera a desconyuntar, a pesar de que cada movimiento individual era sencillo y sutil: círculos, pasos, brazos, cabeza quieta y simplemente relajada.
Lo más curioso de todo es que cuando las alumnas lo intentamos, nos costó mucho trabajo. No era imposible, pero requería mucha concentración. ¿qué tendrá que ver lo que hace el pecho con los pies al caminar? Pues algo hay que los conecta, la fuerza de la costumbre, supongo. No soy capaz e hacer este paso sin poner las manos en las caderas para impedir que se muevan. Todo llegará.
Más relajación todavía
El jueves en clase, me dijo una compañera que no me conoce de nada, "relájate, que me tenso nada más que de verte a ti". Y eso que yo estaba contenta porque en ese momento el paso no me estaba saliendo mal.
Me apetece repetir algo sobre este tema, uno de mis puntos más débiles: Bailar mal ahorra energía. Bailar bien la multiplica.
Me he dado cuenta de que he pasado a decir "Yo no me relajo" a contestar "no sé relajarme". Es un paso, ¿no?.
Me apetece repetir algo sobre este tema, uno de mis puntos más débiles: Bailar mal ahorra energía. Bailar bien la multiplica.
Me he dado cuenta de que he pasado a decir "Yo no me relajo" a contestar "no sé relajarme". Es un paso, ¿no?.
viernes, junio 30, 2006
Esos días
Creo que la danza oriental es la única cosa que hago en la que no siento una gran seguridad en mí misma, porque soy de esa clase de personas que abandona lo que no sale bien a la primera. Sin embargo, una vez que empecé a bailar no pude parar, a pesar de que muchas cosas no salían a la primera. Una explicación es que hasta que no llevaba bailando meses, no me di cuenta de lo malísima que era al principio. ¡Cosas que pasan cuando las clases se dan de espaldas al espejo! Y claro, como para cuando vi fotos y vídeos de mi forma de bailar ya llevaba meses bailando, y la clase seguía siendo de espaldas al espejo, continué. Y como todos los que me rodeaban me daban ánimos, seguí bailando.
Pero siempre hay días de "esos".
Hay días en los que sólo bailo porque quiero mantenerme en forma, odio los gimnasios, y no conozco un deporte que me guste. Son esas clases en las que no me sale nada bien: los pasos antiguos se me olvidan, los nuevos se vuelven imposibles. Decir que me siento torpe es quedarme corta. Lo que siento es que he pasado un año aprendiendo y otro año andando hacia atrás y que ahora estoy como al principio, como una novata con una semana de experiencia. Las coreografías se me borran de la cabeza, me descoordino, y bailo con cara de furia desatada, lo que estropea el paso suelto que salga bien.
Esos días no tienen mucha solución y hay que dejarlos pasar. Lo malo es cuando vienen muchos seguidos.
¿Cómo se resuelve esto? ¿Cómo es posible seguir mejorando sin dejar que la autocrítica me destruya por el camino?
Pero siempre hay días de "esos".
Hay días en los que sólo bailo porque quiero mantenerme en forma, odio los gimnasios, y no conozco un deporte que me guste. Son esas clases en las que no me sale nada bien: los pasos antiguos se me olvidan, los nuevos se vuelven imposibles. Decir que me siento torpe es quedarme corta. Lo que siento es que he pasado un año aprendiendo y otro año andando hacia atrás y que ahora estoy como al principio, como una novata con una semana de experiencia. Las coreografías se me borran de la cabeza, me descoordino, y bailo con cara de furia desatada, lo que estropea el paso suelto que salga bien.
Esos días no tienen mucha solución y hay que dejarlos pasar. Lo malo es cuando vienen muchos seguidos.
¿Cómo se resuelve esto? ¿Cómo es posible seguir mejorando sin dejar que la autocrítica me destruya por el camino?
miércoles, junio 28, 2006
Reseña de película: Cruzando el Puente, Los Sonidos de Estambul
Esta reseña va a ser breve: id a ver YA, mientras tengáis tiempo. Si ya no está en el cine, compradla, copiadla, robadla si es preciso. Es fantástica. Es un documental de hora y media sobre muchos de los diversos estilos de música que coexisten en Estambul. Recuerdo varias clases de rock, rap, músicas tradicionales turcas, kurdas y gitanas, derviches, y la fusión de pop y música turca que nos resulta más conocida a las que hemos bailado danza oriental de estilo turco. Tiene momentos emocionantes, tristes y divertidos. Le falta un cuarto de hora más para que saliera gente bailando, pero entonces ya no sería la misma película...
Enlace en imdb: título original, Crossing the Bridge.
Enlace en imdb: título original, Crossing the Bridge.
martes, junio 27, 2006
¡Te pillé!
Te acabo de pillar in fraganti. No, no me refiero a que estás blogueando en el trabajo.
No te muevas.
Observa cuidadosamente tu posición en la silla. ¿Tienes la espalda recta? ¿Los hombros relajados? ¿las manos también? ¿los codos más o menos en el aire? ¿La cabeza erguida?
Ay, ay, ay. Apuesto a que no. Si tu silla tiene apoyabrazos, probablemente estás con todo el peso del cuerpo apoyado en un codo, con la cabeza hundida entre los hombros (tensos). Si no, es bastante seguro que estás encorvándote sobre el teclado.
Si bailas, haz el favor de recordar que la postura es para toda la vida. Y si no, ya estás tardando en apuntarte a clases.
No te muevas.
Observa cuidadosamente tu posición en la silla. ¿Tienes la espalda recta? ¿Los hombros relajados? ¿las manos también? ¿los codos más o menos en el aire? ¿La cabeza erguida?
Ay, ay, ay. Apuesto a que no. Si tu silla tiene apoyabrazos, probablemente estás con todo el peso del cuerpo apoyado en un codo, con la cabeza hundida entre los hombros (tensos). Si no, es bastante seguro que estás encorvándote sobre el teclado.
Si bailas, haz el favor de recordar que la postura es para toda la vida. Y si no, ya estás tardando en apuntarte a clases.
Día del orgullo gay
Feliz Día del Orgullo Gay a quien lo celebre!
En realidad, independientemente de nuestra opción sexual, los homosexuales (y lesbianas, y bisexuales) y las bailarinas orientales tenemos bastantes cosas en común. Una peculiaridad que no tiene nada que ver con nuestra personalidad hace que los de fuera piensen que somos frívolas, raras, y de sexualidad promiscua. Conozco bailarinas orientales que están todavía "en el armario"; dicen que van a clases de bailes de salón, o flamenco, porque les da vergüenza lo que sus conocidos piensen de ellas si dicen bien alto que practican la danza del vientre.
Si eres bailarina y te identificas con mis compañeras tímidas, ¡fuera armarios! Siente el Orgullo Oriental.
En realidad, independientemente de nuestra opción sexual, los homosexuales (y lesbianas, y bisexuales) y las bailarinas orientales tenemos bastantes cosas en común. Una peculiaridad que no tiene nada que ver con nuestra personalidad hace que los de fuera piensen que somos frívolas, raras, y de sexualidad promiscua. Conozco bailarinas orientales que están todavía "en el armario"; dicen que van a clases de bailes de salón, o flamenco, porque les da vergüenza lo que sus conocidos piensen de ellas si dicen bien alto que practican la danza del vientre.
Si eres bailarina y te identificas con mis compañeras tímidas, ¡fuera armarios! Siente el Orgullo Oriental.
¡Leonor inventa una nueva modalidad!

Todavía me entra la risa. En el intensivo de bastón, rodeada de moneditas caídas de los pañuelos (ese paso hagallah no perdona), Leonor la valiente las aparta de su paso e inventa un nuevo estilo: el raks golf!
Corregir errores en clase
Ya he dicho alguna vez que es importante que las profesoras sepan corregir los defectos a las alumnas. En esto cada profesora tiene un estilo y una forma de pensar. Os voy a contar qué me he encontrado y qué me parece bueno y malo.
Yo no soy profesora de baile, pero sí soy profesora... de idiomas. Algo que aprendí al principio de mi formación académica es que corregir no es esencial, y que lo que se puede corregir sin agobiar al alumno son dos cosas: los errores tan graves que impidan la comunicación, y los que estén relacionados con el aspecto que considere el centro de la lección del día. Todos los demás, mejor los dejo para otro día, y confío en que los alumnos tarde o temprano aprenderán a base de imitarme. Con la danza oriental creo que se puede hacer una comparación: se pueden corregir todos los errores que supongan riesgo de lesiones (¡esa pelvis!) y lo que en una lección bien planificada, la profesora sepa que es la clave del día. Por ejemplo, si Isa un día se está centrando en explicar tipos de ritmo, no pierde el tiempo en decirme que no mire al suelo, sino que marque correctamente y al tiempo los DUM y los TAK, según sea el caso.
Hay profesoras que te corrigen a ti personalmente, y otras que dicen "estoy viendo a algunas personas que hacen así con el codo, y eso queda mal, el codo va de esta otra manera". Oooooooodio este segundo método porque siempre me siento aludida. Si hago algo mal, quiero saber que lo hago mal yo. Y si cualquiera quiere bailar, más le vale ser capaz de encajar una crítica, sobre todo si se da con tacto. Aunque claro, esto ya es una cuestión de las preferencias de las profesoras, porque son humanas y a algunas sencillamente no les gusta la pequeña "confrontación" que supone corregir individualmente.
Otros profesores son tan buenos y tienen tanta experiencia que son capaces de adelantarse a tus errores. Explican una figura y dicen "¡eh! esto se hace sin levantar los pies del suelo, es así, no así", antes de que nadie haya tenido tiempo de equivocarse. Me gusta que se me adelanten de esta manera, y además es un signo de que os está mirando a vosotras, no se está mirando ella en el espejo sino que está muy pendiente y se adelanta a vuestros pensamientos. Es más habitual de lo que parece, si la profesora tiene, como digo, mucha práctica.
Algunas profesoras no corrigen nunca o casi nunca, sobre todo más allá de los niveles iniciales. Este era el mayor fallo de quien me introdujo en la danza oriental. Que te enseñen sin corregirte no es hacerte un favor, al contrario. Te crea vicios en la postura y lagunas en los movimientos. Retrasa el aprendizaje. Las razones que puede haber para no corregir pueden ser: una, el miedo a molestar. Observé que esto era frecuente en Estados Unidos, donde una alumna susceptible podía irse y no volver. Dos, la mala intención, porque hay desaprensivas que no quieren que sus alumnas sean tan buenas como ellas para que no sean, un día, la competencia. Tres, la falta de paciencia, creer que corregir a una persona ralentiza el ritmo de la clase entera. Y cuatro, que sencillamente la profesora no piensa que corregir sea útil o necesario.
La forma más absoluta de saber si tu profesora no te corrige cuando lo necesitas es ésta: Si te duelen las lumbares después de clase (o al día siguiente) varias sesiones seguidas, es que llevabas mala postura. Si no te corrigieron, ese dolor no es culpa tuya, ni de la danza. Cámbiate de escuela.
Yo no soy profesora de baile, pero sí soy profesora... de idiomas. Algo que aprendí al principio de mi formación académica es que corregir no es esencial, y que lo que se puede corregir sin agobiar al alumno son dos cosas: los errores tan graves que impidan la comunicación, y los que estén relacionados con el aspecto que considere el centro de la lección del día. Todos los demás, mejor los dejo para otro día, y confío en que los alumnos tarde o temprano aprenderán a base de imitarme. Con la danza oriental creo que se puede hacer una comparación: se pueden corregir todos los errores que supongan riesgo de lesiones (¡esa pelvis!) y lo que en una lección bien planificada, la profesora sepa que es la clave del día. Por ejemplo, si Isa un día se está centrando en explicar tipos de ritmo, no pierde el tiempo en decirme que no mire al suelo, sino que marque correctamente y al tiempo los DUM y los TAK, según sea el caso.
Hay profesoras que te corrigen a ti personalmente, y otras que dicen "estoy viendo a algunas personas que hacen así con el codo, y eso queda mal, el codo va de esta otra manera". Oooooooodio este segundo método porque siempre me siento aludida. Si hago algo mal, quiero saber que lo hago mal yo. Y si cualquiera quiere bailar, más le vale ser capaz de encajar una crítica, sobre todo si se da con tacto. Aunque claro, esto ya es una cuestión de las preferencias de las profesoras, porque son humanas y a algunas sencillamente no les gusta la pequeña "confrontación" que supone corregir individualmente.
Otros profesores son tan buenos y tienen tanta experiencia que son capaces de adelantarse a tus errores. Explican una figura y dicen "¡eh! esto se hace sin levantar los pies del suelo, es así, no así", antes de que nadie haya tenido tiempo de equivocarse. Me gusta que se me adelanten de esta manera, y además es un signo de que os está mirando a vosotras, no se está mirando ella en el espejo sino que está muy pendiente y se adelanta a vuestros pensamientos. Es más habitual de lo que parece, si la profesora tiene, como digo, mucha práctica.
Algunas profesoras no corrigen nunca o casi nunca, sobre todo más allá de los niveles iniciales. Este era el mayor fallo de quien me introdujo en la danza oriental. Que te enseñen sin corregirte no es hacerte un favor, al contrario. Te crea vicios en la postura y lagunas en los movimientos. Retrasa el aprendizaje. Las razones que puede haber para no corregir pueden ser: una, el miedo a molestar. Observé que esto era frecuente en Estados Unidos, donde una alumna susceptible podía irse y no volver. Dos, la mala intención, porque hay desaprensivas que no quieren que sus alumnas sean tan buenas como ellas para que no sean, un día, la competencia. Tres, la falta de paciencia, creer que corregir a una persona ralentiza el ritmo de la clase entera. Y cuatro, que sencillamente la profesora no piensa que corregir sea útil o necesario.
La forma más absoluta de saber si tu profesora no te corrige cuando lo necesitas es ésta: Si te duelen las lumbares después de clase (o al día siguiente) varias sesiones seguidas, es que llevabas mala postura. Si no te corrigieron, ese dolor no es culpa tuya, ni de la danza. Cámbiate de escuela.
Reseña de espectáculo: Zuel.
Ayer asistí a un miniespectáculo de Zuel. No es casualidad que mi primera reseña de un espectáculo sea de un bailarín que tiene un blog. Eso de "me han dicho que hay una bailarina que actúa los jueves en una tetería que no sé como se llama, está en tal barrio pero no sé la calle" se me olvida, y cuando voy a la Alameda y veo los carteles nunca llevo un boli encima. Pero si la actuación se anuncia en un blog, estoy a dos clicks de ponerla en favoritos, y a otro click más de crearme un recordatorio, así que mi pereza no tiene excusa.
Bien, ahora la actuación. Además de ser un estupendo profesor de principiantes, Zuel es un fantástico bailarín. Tiene un estilo que Sandra llamó "muy limpio", sencillo, claro, donde se sabe perfectamente qué está haciendo y por qué. No apabulla con artificios raros: no los necesita. Por ejemplo, cualquiera sabe que es más difícil llevar bien los brazos quietos que moverlos, y para cualquier parte del cuerpo, la lentitud es una chivata. También es más difícil darle gracia a una coreografía simple que a una compleja. Y como comentamos después de la actuación, la elegancia y la limpieza las acentúan la falta de lentejuelas y demás adornos.
Probablemente lo más destacado de la forma de bailar de Zuel es la cara, y la mirada. Su control es absoluto, y esto multiplica la expresividad de sus gestos. El mismo shimmy, la misma mano, o el mismo rebote de caderas se vuelve pícaro, sensual, sexy, gracioso, o dramático, si la mirada cambia.
La actuación fue, como estaba previsto, muy breve. Una canción alegre que llevaba una coregrafía sencilla con muchos saltos, otra con mucha percusión y una coreografía plagada de shimmies de gran dificultad, y una pieza destinada a conseguir la participación del público. Como veis, muy equilibrado. Queremos más.
Bien, ahora la actuación. Además de ser un estupendo profesor de principiantes, Zuel es un fantástico bailarín. Tiene un estilo que Sandra llamó "muy limpio", sencillo, claro, donde se sabe perfectamente qué está haciendo y por qué. No apabulla con artificios raros: no los necesita. Por ejemplo, cualquiera sabe que es más difícil llevar bien los brazos quietos que moverlos, y para cualquier parte del cuerpo, la lentitud es una chivata. También es más difícil darle gracia a una coreografía simple que a una compleja. Y como comentamos después de la actuación, la elegancia y la limpieza las acentúan la falta de lentejuelas y demás adornos.
Probablemente lo más destacado de la forma de bailar de Zuel es la cara, y la mirada. Su control es absoluto, y esto multiplica la expresividad de sus gestos. El mismo shimmy, la misma mano, o el mismo rebote de caderas se vuelve pícaro, sensual, sexy, gracioso, o dramático, si la mirada cambia.
La actuación fue, como estaba previsto, muy breve. Una canción alegre que llevaba una coregrafía sencilla con muchos saltos, otra con mucha percusión y una coreografía plagada de shimmies de gran dificultad, y una pieza destinada a conseguir la participación del público. Como veis, muy equilibrado. Queremos más.
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