jueves, abril 06, 2006

Accesorios para el baile

La danza oriental se puede bailar con accesorios. Ya hemos hablado del velo, el bastón, y el shamadan. Sobre velo y shamadan he hablado bastante de momento. Ahora sobre los demás:

El bastón de los hombres es una vara, recta y tan alta como ellos o más, y el baile es puramente folklórico. El bastón de las mujeres, en cambio, es el típico bastón de paseo, de mango curvo y que llega como hasta la cintura. Pesa muy, muy poco; los hay de caña, sencillos, y de plástico de colorines, normalmente brillantes y con purpurina. Elegir uno u otro depende del gusto personal, y afecta a lo que vayas a bailar. En mi opinión, el bastón de caña es neutro: permite un aire folklórico o más propio de espectáculo, y bailar descalza o con zapatillas de ballet. El bastón de purpurina no: exige que todo vaya acorde. Traje con lentejuelas, movimientos más clásicos que foklóricos, y cualquier cosa en los pies, pero no ir descalza. La música para bailar con bastón suele tener ritmo saidi, que proviene del folklore, y las coreografías suelen ser de aire alegre y coqueto, es decir, ni sexy ni introspectivo o lento. Esto es de lógica: ¡prueba a resultar dulce y tierna con una vara de un metro en las manos!

El baile con espadas es otro baile egipcio masculino del que en ocasiones se han apropiado las mujeres. Tengo entendido que el baile femenino con sables es extremadamente minoritario, y sólo es popular en Estados Unidos.

Los crótalos (chinchines en Sudamérica) son como castañuelas metálicas en dos pizas, enganchadas al pulgar y al dedo corazón. Podría dedicar cinco o seis posts a los crótalos, y lo haré otro día. Se pueden usar de muchísimas maneras y para alguna gente exigente, una bailarina que no sabe tocarlos es media bailarina.

En Estados Unidos he visto o me han contado otros accesorios imaginativos, como serpientes, o cestas llenas y vacías utilizadas en bailes pseudo-folklóricos. También sé que existen bailes con bandejas llenas y vacías; sólo lo sé porque lo he visto en foto (aquí tenéis una).

La elección de accesorios siempre es algo personal. Los más generalizados, que son el velo y el bastón, son de una naturaleza muy diferente, uno inventado para el espectáculo y el otro folklórico. No es sólo las posibilidades técnicas que ofrece cada uno, es que tienen su personalidad, músicas apropiadas cada uno, y sobre todo van con la personalidad de la bailarina. Si te sale natural mirar al público con una amplia sonrisa y actitud coqueta, un puntito sexy, muy directa, el bastón es lo tuyo; si tienes un aire serio, introspectivo, tímido, olvídate. Si sólo te gusta bailar deprisa, descarta el velo. Está bien tener un repertorio amplio, pero siempre que te sientas cómoda. Digo esto porque he encontrado bailarinas y profesoras que pensaban que bailar bien quería decir saber bailar con muchos accesorios diferentes, y puede que me equivoque pero a mí no me parece tan importante.